Los perros sienten el dolor de las personas y buscan aliviarlo

Un estudio demuestra algo que muchos sospechábamos: los perros son capaces de reconocer y sentir el dolor de las personas e intentan aliviarlo.

los animales sienten

Llevamos años amando a los animales y sabiendo que sus sentimientos no tienen precedentes. Lo veíamos hace unas semanas en el caso de Figo, un perro policía que se lamentaba en el cementerio de la muerte de su compañero.

La doctora Deborah Custance, de la Universidad de Goldsmiths en Londores, explicaba que “los perros son capaces de distinguir entre un lloro y un tarareo lo que indica que su respuesta no es motivada por la curiosidad”. Añadía también que “el llanto parece que afecta más a los perros creando mayores emociones en ellos, provoca una respuesta más grande en relación con el habla o cualquier tarareo”.

Una de las partes del test consistió en poner a decenas de perros con sus familias, realizando estas últimas dos actos muy diferentes: fingir que lloraban por una parte, y mantener una conversación normal por otra. Se demostró que los perros, ante la conversación no tenían ninguna reacción fuera de lo común, mientras que se exaltaban y reaccionaban rápidamente cuando oían el llanto.

En el caso del llanto, el perro iba a donde la persona en cuestión y se comportaba de una manera sumisa, intentando reconfortarle por todos los medios.

Lo más destacable del estudio es que el perro intentaba reconfortar a la persona que lloraba, aunque no fuera su dueño y no lo conociera de nada. Huyen de sus propios intereses para intentar ser consuelo de cualquier persona que sientan que está triste.

¿Una muestra más de que los perros son más humanos que los propios humanos?

 

FUENTE: diariomascota.com

 

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El perro no para de ladrar, ¿cómo evitarlo?

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Foto: Juan Narváez

 

Dejar la radio encendida si el perro está solo en casa o premiarle cuando se muestre tranquilo son modos de lograr que el can deje de ladrar de un modo excesivo.

El perro expresa sus emociones a través de sus ladridos. No obstante, hay perros que ladran de un modo excesivo: por aburrimiento, por ansiedad o para demandar nuestra atención, entre otros motivos. Algunos consejos sencillos pueden ayudar a que el can cese de ladrar de una forma exagerada. Saber por qué ladra el perro es la primera clave, entender que el can emitirá más ladridos cuando se siente solo, utilizar la música, el juego y el deporte para reducir los ladridos del perro, así como enseñarle a interpretar la palabra “no” son otras pautas que se deben seguir.

Saber por qué ladra el perro es la primera clave

El perro tiene sus razones para ladrar. Recuerde que el can expresa sus estados emocionales con su voz: es consustancial a su naturaleza. Entender los motivos que provocan que nuestro amigo de cuatro patas ladre de forma exagerada es una de las claves para lograr, con cariño, que deje de hacerlo.

El perro expresa sus emociones a través de los ladridos, como el aburrimiento

El aburrimiento es una de las principales razones de los ladridos compulsivos. El can tedioso carece de los estímulos y la motivación que necesita y puede demostrarlo con ciertos comportamientos anormales. Destrozos en casa, desobedecer o emitir ladridos exagerados de forma continuada son algunas señales que pueden avisar de que el perro se aburre.

Ladridos cuando el can se siente solo

Un perro muy dependiente, con apego excesivo por su dueño, puede demostrar a través de ladridos continuados un estado de ansiedad al quedarse solo. Esto se conoce como la ansiedad por separación del perro.

Un perro dependiente demandará la atención del dueño de un modo continuado, pero ignorar sus repetidas llamadas reducirá la ansiedad

Demandar una atención continuada por parte de su dueño es otro de los motivos que con frecuencia puede llevar a un perro a ladrar de forma continuada. Algunos consejos sencillos ayudarán a fomentar la autonomía de nuestra mascota, a frenar su aburrimiento y a evitar que padezca ansiedad cuando se aleja de su dueño. De paso, evitaremos los molestos y angustiosos ladridos del perro, mientras que ayudamos a nuestro amigo a ser más feliz.

Tenga en cuenta, además, que no todas las razas de perro son igual de propensas a emitir ladridos de un modo continuado. Hay perros que tienden a ladrar más que otros y razas más predispuestas a estar más nerviosas. Su veterinario puede, en cualquier caso, aconsejarle.

Utilizar la música para evitar los ladridos del can

Un perro dependiente tratará de demandar la atención del dueño de un modo continuado. Intente ignorar sus repetidas llamadas para reducir su excesiva ansiedad. Contrarrestar la falta de atención con premios (en forma de comida, caricias, juguetes o palabras amables) cuando el perro esté tranquilo será una manera de reforzar la confianza de nuestro amigo en sí mismo.

La música es otra buena herramienta para reducir la ansiedad del perro dependiente cuando se queda solo. La radio o una melodía musical suave pueden servir de compañía para nuestro amigo en casa.

Juegos y deporte para reducir los ladridos

La actividad física y los juegos son un modo saludable de reducir el nerviosismo de nuestro perro y, por lo tanto, también sus ladridos excesivos. Recuerde que un perro adulto sano necesita un mínimo de treinta minutos de actividad física diaria para mantenerse, y envejecer, de forma saludable. Los paseos al aire libre y los recorridos por la montaña en compañía del can son una buena forma de conseguirlo, a la vez que se cuida su propia salud.

Palabras cortas para enseñar al perro que no debe ladrar

Aprender a comunicarnos con el perro es una herramienta eficaz para enseñarle a reducir sus inoportunos ladridos. El can utiliza un lenguaje semejante al nuestro para transmitir sus emociones. Para ello, el animal hace uso de su cuerpo y de su voz: ladridos, gemidos y aullidos son también una manera de expresar sus estados de ánimo.

No se debe gritar al can cuando ladra, ya que interpretará que se ladra con él

Los comandos cortos suelen ser los más efectivos para transmitir al perro una pauta de comportamiento. Hacer uso de un contundente“no”, expresado de forma clara (pero sin gritar), es útil para mostrar a nuestro amigo de cuatro patas que debe cesar de ladrar. No hay que gritarle mientras ladra, ya que sirve de poco. El can interpretará que usted simplemente ladra con él, además de que contribuirá a aumentar el nerviosismo de ambos.

El adiestramiento del perro debe basarse, por el contrario, en el refuerzo positivo: nunca en el castigo, la reprimenda o en un tono de voz elevado. Premie a su perro con caricias, palabras de cariño, e incluso algún obsequio comestible, cuando actúe de forma correcta tras su indicación. El animal no entiende de normas humanas, pero sí se le puede enseñar a estar tranquilo y no excederse con los ladridos.

Consejos para lograr que el perro deje de ladrar

  • Entender las razones que provocan que nuestro amigo de cuatro patas ladre de una forma exagerada es una de las claves para lograr, con cariño, que deje de hacerlo.

  • La música puede ayudar a reducir la ansiedad del perro dependiente cuando se queda solo.

  • Hacer uso de un contundente “no”, expresado de forma clara (pero sin gritar), es una herramienta útil para mostrar a nuestro amigo de cuatro patas que debe cesar de ladrar.

FUENTE: Consumer.es

¿Por qué el perro nos lame la cara?

ImagenFoto: Juan Narváez

El lengüetazo en el rostro es un gesto de cariño de nuestro can, frecuente cuando estamos tristes para expresar su apoyo al dolor.

El perro demuestra su afecto por las personas de muchas formas. Una de ellas: a través de la lengua. Los lametones del can en la cara, e incluso en las orejas del dueño, no son extraños. Es un cariñoso (y húmedo) beso, en versión canina. Hay estudios que afirman que, además, el animal recibe información de nosotros a través de este músculo. Ello explica que el can sea capaz de saber si estamos tristes o, por el contrario, rebosamos alegría. Ya desde cachorro, el perro aprende a “hablar” con su lengua. Todas estas claves se explican a continuación.

En ocasiones, para demostrar su cariño. Otras veces, para decirnos que nos acepta como jefe de la manada. Ellametazo del perro es un gesto con el que el animal nos aporta mucha información.

 

El lametazo del perro: un cariñoso y húmedo beso

Hay besos de muchos tipos. Los hay que expresan amor, afecto, deseo. Fugaces o prolongados. Y, en el caso del perro, los besos son, sobre todo, húmedos. “El lamido del perro es el equivalente humano de la caricia o de un beso cariñoso“, explica el veterinario Manuel Lázaro. El perro utiliza su lengua para expresar su estima por las personas.

Sin embargo, a pesar de su intensidad, hay poco de erotismo en el potente lametazo en la cara que pueda proporcionarnos un perro. Más bien, es un afectuoso modo de reconocernos, explorarnos y, con ello, saber más de nosotros. “El animal utiliza su lengua para relacionarse y explorar su entorno”, añade Lázaro. Y ello, cuando recibimos un lengüetazo de nuestro peludo amigo, nos incluye a nosotros.

El perro nos conoce, también, a través de su lengua

Los amantes de los animales siempre lo han sabido. Pero ahora la ciencia parece apoyar también la idea de que el perro es el mejor amigo de las personas. Un estudio del departamento de Psicología de la Universidad de Londres revela que el can responde a las emociones humanas y que es sensible a nuestra tristeza y angustia.

En Empathic-like responding by domestic dogs to distress in humans, una investigación dirigida por las doctoras Deborah Custance and Jennifer Mayer, se analiza el comportamiento de perros domésticos ante diferentes expresiones humanas. ¿La conclusión? El perro reacciona de forma distinta ante nuestra alegría que ante el dolor.

Las científicas contrastaron cómo, cuando los humanos se mostraban felices, el can se acercaba a ellos, en su mayoría, con expresión juguetona o de interés. Sin embargo, cuando las personas lloraban, el perro reaccionaba con lamidos en sus manos y cara, les olisqueaba de forma suave y les acariciaba con su cuerpo. Los lengüetazos eran un gesto para mostrar su afecto y soporte ante el dolor humano.

Custance y Mayer no niegan que, en cualquier caso, pueda haber parte de aprendizaje en la húmeda respuesta del perro ante las lágrimas: si en situaciones similares recibieron un premio, es normal que traten de repetirlo. No obstante, para las investigadoras, este estudio experimental confirma que el perro es capaz de “empatizar” con nosotros, de ponerse en nuestro lugar y sentir (al menos en parte) lo que nosotros sentimos. “Lo interpretamos como un contagio emocional”, afirman Custance y Mayer en el estudio.

Desde cachorro, el perro aprende a “hablar” con su lengua

El perro no solo lame la cara de las personas para demostrar afecto y derrochar cariño. En ocasiones, estos húmedos besos caninos esconden mensajes bien distintos. Muestran que nos aceptan como jefe de su manada (recuerde que el can es un animal social que establece fuertes relaciones con los individuos de su entorno).

Las lengüetadas como forma de señalar sumisión, o aceptación del orden social, son reconocidas por el perro desde su etapa de cachorro. “Chupar la cara de su madre es una conducta habitual para el pequeño”, señala Manuel Lázaro. Sin embargo, para que un lametón implique obediencia, este “debe ir acompañado con otros signos”, apunta el veterinario, como mostrar una orejas más agachadas de lo normal.

En cualquier caso, bien sea para ayudarles a comer, bien para cuidar de su higiene, o tal vez como mensaje, los lametones de la hembra canina se reciben como un gesto natural e instintivo de la cría desde sus primeros días de vida. El amor tiene muchas formas y expresiones. Y, qué duda cabe, los lametones del perro son una de ellas.

Claves para entender por qué el perro nos lame la cara

  • El lamido del perro es el equivalente a nuestras caricias o besos cariñosos.

  • El animal nos explora y nos conoce mejor con estos lengüetazos.

  • Un estudio afirma que el perro es capaz de empatizar con nosotros y que expresa su apoyo a nuestro dolor a través del lametón.

  • Un can puede aceptar su sometimiento cuando chupa la cara.

FUENTE: consumer.es 

¿Por qué los perros comen heces?

ImagenFUENTE FOTOGRAfÍA: Juan Narváez

La coprofagia canina es más habitual entre los cachorros de perro pero también puede revelar problemas de estrés en el animal.

La costumbre de algunos perros de comer heces produce en sus dueños, como mínimo, sorpresa y rechazo. No obstante, en algunos casos este comportamiento puede ser síntoma de que algo funciona mal en el páncreas del perro o esconder problemas psicológicos en el perro, como la ansiedad por separación. En este artículo se abordan las causas por las que un perro practica la coprofagia, cómo actuar con un animal que ingiere heces y seis curiosidades sobre esta práctica.

Mi perro come heces, ¿por qué lo hace?

La coprofagia en el perro, ingestión de heces propias o ajenas, se considera un comportamiento anómalo del perro, sobre todo si come sus propios excrementos. No obstante, esta atracción por los deshechos corporales en los perros también se da en otras especies, entre las que se encuentran los humanos, aunque por razones distintas.

Las razones por las que un perro ingiere excrementos propios o ajenos pueden ser diversas. “Una situación más o menos frecuente es que el perro que come heces sea una cría que no controla esfínteres y teme la reacción de sus dueños“, explica Imanol Sagarzazu, veterinario. Un cachorro que aún no ha aprendido a hacer sus necesidades en el lugar y momento adecuados puede temer la reacción de sus dueños frente a un excremento en un lugar indebido de la casa, y pueden reaccionar con la ingestión de la prueba acusatoria para evitar reprimendas.

Además, a algunos perros les gusta impregnarse con el olor de las heces, tanto propias como ajenas. Esto se debe a que buscan potenciar la comunicación olfativa con otros congéneres a través de las potentes feromonas olfativas presentes en las heces. “Es un perfume que dice ‘soy un perro y huelo a perro’ y a los canes les encanta tener este aroma, por lo que es un comportamiento habitual entre ellos”, comenta Bat.

Los perros menores de un año son los que, de forma más habitual, practican la coprofagia, algo que es poco común en los perros adultos. En otros casos, “la coprofagia puede deberse a problemas de comportamiento, como ansiedad cuando se separan de sus dueños”, añade Sagarzazu.

El perro come heces por estrés o enfermedad

“La coprofagia es un comportamiento que se presenta en todos los cánidos, como los lobos, los chacales y los zorros”, asegura Helena Bat, educadora canina. La coprofagia que se produce por ansiedad se puede corregir con el tratamiento de las causas que provocan el malestar psicológico del perro. Si es debida a la separación de los dueños, habrá que organizar los horarios de paseos del can y evitar que esté demasiado tiempo solo.

Por otro lado, cuando el can esté en casa sin compañía se le pueden ofrecer alternativas para que esté activo, como con juguetes interactivos similares al Kong: el perro se entretiene hasta que obtiene el alimento que se encuentra en su interior.

El can que necesita la atención de sus dueños es capaz de demandarla con conductas variadas, entre las que se encuentra la ingestión de excrementos. Los dueños se fijarán en el perro, aunque sea para regañarle. Y el animal encontrará suficiente motivación para practicar la coprofagia.

En estos casos, la mejor manera de corregir al perro es atenderse como merece y felicitarle cuando abandona esta conducta.

Los canes que se estresan y angustian cuando sus dueños están ausentes de casa también pueden comer sus excrementos, como respuesta al problema de ansiedad por separación en el perro. La coprofagia puede deberse a problemas psicológicos que padece el animal y que se reflejan en una conducta desajustada con respecto a su atracción por las heces.

La infección pancreática es una razón poco habitual por la que un perro practica la coprofagia. Sin embargo, puede darse el caso de que el can carezca de la capacidad de digerir y asimilar los nutrientes de los alimentos que come y, de manera instintiva, coma excrementos para compensar el déficit nutricional de su organismo, debido al incorrecto funcionamiento del páncreas.

Perros que ingieren heces, ¿cómo actuar?

Los expertos suelen considerar anómalo que un can ingiera sus propias heces o las de otros perros. Sin embargo, cuando lo hace con heces de personas u otros animales herbívoros, como las vacas o los caballos, se valora como una conducta propia de la especie canina. La razón es que “los perros pueden valorar estos excrementos como apetecibles, a los perros por su olor y sabor”, afirma Sagarzazu.

Por ello, cuando un perro practica la coprofagia, el primer paso es descartar que el can padezca alguna enfermedad y determinar la causa de su atracción por los excrementos. De esta forma, si se trata de un perro que ingiere heces porque padece infección en el páncreas, habrá que tratar la enfermedad canina para acabar con la coprofagia. Pero si la razón es por cuestiones psicológicas, los dueños tendrán que actuar de manera que desmotiven al perro para practicar la coprofagia.

Coprofagia en el perro, cinco claves

  • Las perras recién paridas pueden ingerir las heces de sus crías para mantener la paridera limpia.
  • La ingestión de heces por parte de los perros puede resultar perjudicial para su salud. Existe peligro de contraer parásitos intestinales con heces ajenas.
  • A diferencia de las personas, los perros carecen de la sensación de asco. Por lo tanto, la ingestión de heces no les acarrea ningún rechazo social en su grupo canino.
  • Hay determinados tipos de excrementos que a los perros les resultan más atractivos, como los humanos y los procedentes de herbívoros. La razón está en el olor y alto contenido en proteínas.
  • Los perros pueden ingerir no solo las heces, sino también otros desechos corporales como los vómitos o regurgitación de comida.

 

FUENTE: Consumer.es

Diccionario de Lenguaje Canino

 

SONIDOS

  • Ladridos:
    • Ladridos continuos y rápidos, en tono intermedio: Alerta. Problemas. Alguien entra en nuestro territorio.
    • Ladridos continuados y lentos, en tono bajo: Intrusos o peligro cercano. Preparados para defenderse.
    • Ladridos rápidos y con pausas cada 3 o 4: Aviso de problemas acercandose, y petición al “jefe” de que investigue qué pasa.
    • Ladridos prolongados e ininterrumpidos, con intervalos largos entre cada uno: Estoy solo y necesito compañía. Suele ocurrir cuando un perro lleva aislado mucho tiempo.
    • Uno o dos ladridos agudos y breves en tono intermedio: Es el saludo más habitual.
    • Un ladrido agudo y breve, en tono bajo: Ya basta. Indica molestia.
    • Ladrido breve en tono alto: Indica sorpresa. Si se repite dos veces significa “¡mira esto!”. Si es más largo es una llamada. Muchos perros lo usan cuando quieren salir a la calle. En tono medio expresa alegría.
    • Aullido o ladrido muy breve en tono alto: ¡Ay!. Respuesta a un dolor repentino.
    • Aullidos repetidos a intervalos regulares: Muestra de un dolor intenso o respuesta a algo que les asusta.
    • Ladrido entrecortado en tono medio: Petición de jugar.

  • Gruñidos:
    • Gruñido suave en tono bajo: Gruñido de amenaza. Conviene apartarse y dejar espacio al perro.
    • Gruñido que deriva en ladrido, en tono bajo: Disposición a pelear. Si se presiona al perro, atacará.
    • Gruñido que deriva en ladrido, en tono alto: Perro inseguro que preferiría no pelear, pero que atacará si no se le deja en paz.
    • Gruñido intenso sin enseñar los dientes: Suele oírse cuando juegas con el perro. Está simulando un ataque en broma e indica que se está divirtiendo. Suele intercalarse con ladridos entrecortados.
  • Otros sonidos:
    • Gimoteos suaves: Indican dolor o temor.
    • Gemidos prolongados e intensos: “dame…” o “quiero…”. Pretende llamar la atención. O está esperando que le des de comer o le saques de paseo.
    • Suspiro: Indica satisfacción si los ojos están semicerrados. Si están abiertos es una señal de decepción porque no ha ocurrido algo que el perro esperaba.
    • Rugido: Llamada a la caza.
    • Ladrido-aullido: El perro lo produce cuando se siente solo y busca compañía.
    • Aullido: “Estoy aquí” o “Este es mi territorio”. Un perro seguro de si mismo aullará para mostrar su presencia.
    • Jadeo: Suele indicar excitación.

OREJAS

  • Orejas erguidas y orientadas hacia delante: Muestran atención, o que están estudiando una situación nueva. Si se acompañan de ladeos de la cabeza hacia los lados y con la vista fija (por ejemplo cuando les hablas), puede significar tanto “esto es muy interesante”, como “no te entiendo nada, ¿eh?” y tiene que ver con la contemplación de un nuevo acontecimiento. Por el contrario, si van acompañadas de morro arrugado y enseñar los dientes, es una amenaza de ataque por parte de un animal decidido.
  • Orejas vueltas hacia atrás y paralelas a la cabeza: Suele asociarse con cualquier tipo de desafío. Algunos perros las colocan así al caminar o correr, pero en este caso no tienen un significado especial.
  • Orejas orientadas ligeramente hacia atrás: “Esto no me gusta nada”. El perro puede estar dudando entre atacar o huir. Equivalen a una mirada de sospecha.

COLA

  • Extendida horizontalmente pero no tiesa: Es un signo de atención. El perro está viendo algo interesante.
  • Extendida horizontalmente y tiesa: Toma esta posición al enfrentarse el perro contra un posible intruso o desconocido. Significa “a ver quien manda aquí”.
  • Cola erguida: Es un signo de autoridad de un perro que se muestra dominante.
  • Cola erguida y curvada sobre la grupa: Indica confianza, control y autodominio.
  • Cola ligeramente baja pero apartada de las patas traseras: El perro está tranquilo y relajado.
  • Cola hacia abajo y cercana a las patas traseras: Si las extremidades están rígidas y agita levemente la cola, indica “no me siento bien”. Si las patas están ligeramente flexionadas es una muestra de que el perro siente una leve inseguridad, normalmente cuando está en un lugar desconocido.
  • Cola oculta entre las patas: Temor o sumisión. El perro tiene miedo a que le hagan daño, o bien, en presencia del miembro dominante de la manada, expresa que “estoy de acuerdo con mi papel secundario y no voy a desafiarte”.
  • Movimientos de la cola:
    • Agitación leve: Suele indicar saludo.
    • Agitación trazando círculos amplios: “Me caes bien”. Cuando dos perros juegan a pelear, este movimiento de la cola confirma que solo están jugando.
    • Agitación a ritmo lento: Cuando estás adiestrando al perro, esto significa “estoy intentando entenderte; quiero saber qué dices pero no acabo de entenderlo”. Cuando por fin lo entiende, el movimiento se acelera y aumenta en amplitud.

Ojos.
La mirada expresa dos intenciones, ambas relacionadas con la autoridad o la sumisión.

  • Mirada directa y fija: Desafío, o respuesta al desafío por parte del perro dominante.
  • Ojos entornados: Respuesta de un perro sumiso ante un reto. Aceptación de la sumisión.
Hocico.
  • Boca relajada y entreabierta, lengua poco visible: Equivale a una sonrisa entre las personas.
  • Bostezo: En los perros indica estrés o tensión. El perro está tenso o inquieto.
  • Boca cerrada, labios levantados enseñando los dientes: Primera señal de amenaza.
  • Boca entreabierta, labios levantados enseñando los incisivos, hocico fruncido: Segunda señal de amenaza. Si se presiona al perro, responderá con un ataque.
  • Boca entreabierta, labios levantados enseñando los incisivos y las encías, hocico fruncido: Precede a un ataque inmediato. Si alguna vez nos encontramos ante un perro así, nunca se debe salir corriendo. Está tan tenso que el menor movimiento por nuestra parte provocará el ataque. Hay que bajar la mirada (mostrar sumisión), entreabrir la boca, y retroceder con lentitud.
  • Cualquier expresión de amenaza, con la comisura de los labios estirada hacia atrás: Muestra un componente de temor en el perro. Aún puede atacar, pero también puede huir si se siente agredido. Viene a decir “te tengo miedo, pero puedo atacar si me obligas”.
Actitudes y Lenguaje Corporal.
  • Perro agachado, patas delanteras extendidas, lomo erguido, cabeza cercana al suelo: Invitación a jugar.
  • Posición erguida y relajada, orejas erguidas no adelantadas, cabeza alta, boca entreabierta, cola baja y relajada: Perro relajado y contento.
  • Perro erguido ligeramente inclinado hacia delante, orejas hacia delante, cola erguida, ojos muy abiertos y boca cerrada, miembros rígidos: Perro en estado de alerta. Posición de mostrar autoridad.
  • Perro erguido ligeramente inclinado hacia delante, orejas hacia delante, cola erguida y erizada, ojos muy abiertos, hocico arrugado, pelo erizado, miembros rígidos: Perro muy dominante, amenazando atacar si se le desafía.
  • Posición ligeramente inclinada hacia atrás, pelo erizado, orejas hacia atrás, cola entre las piernas, hocico arrugado enseñando los dientes: Perro asustado pero dispuesto a atacar si se le provoca.
  • Posición agachada, mirada baja, orejas hacia atrás, cola entre las piernas, pelo no erizado, pata levantada: Todo son señales de sumisión para evitar peleas. En sumisión total, además se tumba sobre la espalda, mostrando el estómago y la parte inferior del cuello. Muchos perros lo hacen voluntariamente ante el líder de la manada. Si el perro se tumba para que le rasquemos la barriga, lo que hace es aceptar que nosotros somos el jefe.
  • Colocar la cabeza o la pata sobre el lomo de otro perro: Gesto de autoridad. Indica que “aquí mando yo”.
  • Coger objetos con la boca: Por ejemplo, llevar la correa entre los dientes al pasear, o sujetar la mano del dueño con la boca. Es un desafío de poder y puede indicar que el perro no acepta al ser humano como líder de la manada. Cuidado con consentirle esas actitudes.
  • Colocar la pata en la rodilla del dueño: Petición de atención.
  • Revolcarse sobre el lomo y frotarlo en el suelo, frotar el hocico y el pecho contra el suelo: Perro muy satisfecho y contento. Normalmente lo hacen antes o después de alguna actividad placentera.
  • Rascar el suelo, arrancar hierba con las patas: El perro tiene unas glándulas que dejan un olor único y distintivo. Simplemente está dejando una señal de que ha estado ahí.
  • Orinar: Aparte de la simple necesidad de evacuar, es marcar el territorio (los cachorritos muy pequeños orinan de una sola vez pues aún no “marcan”; mientras que los adultos se contienen, para ir dejando sus señales por todo el camino). Si en vez de orinar sobre las marcas de otros perros, lo hace sobre un perro o sobre una persona, está dejando un signo de autoridad y posesión.

Lo que se indica en los diversos apartados de este diccionario, hay que matizarlo teniendo en cuenta las características físicas del perro en cuestión. Un perro al que se le ha amputado la cola, evidentemente, no podrá hacer señales con la misma, mientras que en aquellos de orejas largas y caídas es más difícil interpretar qué posición están mostrando en un momento dado. Ten estos detalles en cuenta al hacer las interpretaciones.

FUENTE: Gorinkai

Masajes para mi perro: cómo hacerlo en casa

Realizar un masaje al perro en casa puede ser una buena forma de ayudar a un animal nervioso y de estrechar la relación con la mascota de forma saludable.

Para el perro, como para las personas, recibir un masaje puede ser una experiencia relajante. Manipular el cuerpo de la forma adecuada proporciona al can beneficios para su sistema circulatorio, mientras que puede aliviar ciertos dolores musculares molestos. Realizar un masaje en casa a su mascota favorecerá, además, que aumente la confianza en usted.

El masaje en el perro: beneficios

Manipular con precaución el cuerpo de nuestro perro puede ser una experiencia realmente agradable para la mascota. Un masaje ayuda al animal a sentirse más tranquilo y a liberarse de la ansiedad que experimenta en momentos delicados de su vida, como puede ser la dura etapa de la gestación canina.

Los masajes terapéuticos profesionales son cada vez más frecuentes para tratar determinados tipos de nerviosismo que padecen algunas mascotas. Incluso es habitual recurrir a ellos como tratamiento para corregir conductas agresivas, poco deseables en nuestros perros. En estas situaciones, conviene acudir a una clínica especializada en masajes para mascotas o bien consultar el caso concreto con su veterinario habitual.

“La manipulación del cuerpo de la mascota a través de la técnica del masaje es beneficiosa, asimismo, para mejorar la flexibilidad de los músculos del perro, algo que puede resultar especialmente beneficioso para los perros deportistas”, añaden desde la escuela especializada en masaje animal de Northwest, en EE.UU. Esta escuela se ha centrado en formar estudiantes expertos en el masaje a dos tipos de animales: perros y caballos.

Encontrar el sitio apropiado en casa para el masaje de la mascota

Los masajes a su mascota, sin embargo, no tienen por qué limitarse a los tratamientos profesionales. En casa, el propio dueño puede proporcionar sencillas y agradables sesiones a su mascota, una grata experiencia que, además, puede ayudar a estrechar la relación con su perro.

Encontrar el sitio apropiado para realizar el masaje es esencial cuando se pretende que el animal se relaje.Localizar un sitio firme, tranquilo, y cubrirlo con una colchoneta resultará muy reconfortante para su amigo. Los canes de tallas reducidas pueden no requerir un espacio especial si se es capaz de mantenerlos, tranquilos y sin forzarlos, en el regazo. Usted mismo se convertirá en la “camilla de masaje” idónea para su pequeño amigo.

Un tono de voz suave, las caricias y las palabras de cariño favorecerán que el animal experimente el masaje como una vivencia agradable. Este aspecto es especialmente relevante cuando se pretende convertirlo en una práctica habitual, divertida y satisfactoria, tanto para su perro como para usted.

Masaje canino: cuello y base de las patas

Puede comenzar el masaje si manipula con cuidado la zona del pescuezo del perro, con una suave presión al alcanzar la columna vertebral del animal. A los perros les proporcionan especial confianza los movimientos circulares en la base de las orejas.

Puede acompañar estos movimientos con caricias sobre el cráneo y la base de las patas del animal, y con palabras amables. Si nota que su perro se relaja, e incluso que deja caer la cabeza hacia delante, no lo dude: habrá acertado con los movimientos y su mascota se lo agradece.

Utilizar la palma de la mano abierta para manipular la zona de la cabeza, con movimientos circulares, es otra buena alternativa.

Manipular con suavidad la zona de la columna

Recorrer con los dedos la trayectoria natural de la columna vertebral del perro puede proporcionar a su mascota una agradable sensación de tranquilidad, mientras que le ayudará a relajarse.

Coloque el dedo índice y el dedo pulgar a cada lado de la columna y explore las vértebras hasta alcanzar la base de la cola de su mascota, con cuidado de no ejercer una presión excesiva. Esta zona, como ocurre en el cuerpo de las personas, es delicada.

Consejos

  • Recuerde que el masaje puede ayudar a su perro a sentirse más tranquilo y a liberarse de la posible ansiedad experimentada en ciertos momentos delicados de su vida, como en la dura etapa de la gestación canina.

  • La manipulación del cuerpo de la mascota a través de la técnica del masaje es beneficiosa para mejorar la flexibilidad de los músculos de los perros deportistas.

  • El masaje casero puede mejorar el sistema circulatorio de su perro y aliviar ciertos molestos dolores musculares de forma sencilla.

  • Encontrar el sitio apropiado para realizar un masaje a su peludo amigo es esencial, si quiere que el animal se relaje.

  • Localizar un sitio firme y tranquilo, y cubrirlo con una colchoneta, resulta muy reconfortante para su mascota.

  • Si su perro es de talla reducida, su regazo será la superficie de masaje idónea para su pequeño amigo.

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FUENTE: consumer.es y ronroneosymordiscos.com

El baño del perro, un hábito de higiene fundamental

El baño del can, con agua y un jabón adecuado, debe formar parte de los cuidados cotidianos de nuestra mascota.

Todos los perros necesitan contar con una rutina de baño, que incorpore el agua y el jabón adecuado para nuestra mascota. Se trata de un hábito esencial para cuidar de su higiene, que ayuda al animal a eliminar malos olores y a mantener su pelaje y piel sanos. No es difícil bañar a nuestro perro en casa. Pero existen algunos consejos que conviene conocer antes de emprender el aseo de nuestra mascota.

Los paseos al aire libre por terrenos con barro o arena, la contaminación de la ciudad, las plácidas siestas del animal en una superficie no siempre demasiado limpia y los animados juegos en el parque con otros canes son solo algunas de las situaciones que hacen obligado el baño periódico de nuestra mascota.

Incorporar el agua y el jabón (específico para canes) a los hábitos de higiene de nuestro perro es esencial, asimismo, para evitar infecciones en la piel y para mantener su pelaje sano y brillante. Sin embargo, el aseo del perro tiene algunos misterios que conviene conocer.

¿Cada cuánto conviene bañar al perro?

La primera pregunta evidente que surge al hablar del aseo en nuestra mascota es ¿cada cuánto debo asear al perro? No existe, sin embargo, una única respuesta para esta cuestión: la frecuencia de los baños depende del estilo de vida del animal. No es lo mismo un perro que pasa mucho tiempo a la intemperie, en un medio rural por ejemplo, que otro que vive en un piso de una ciudad.

 

Un perro de apartamento puede necesitar un baño al mes (si tiene el pelo largo) o bastarle con uno cada dos o tres meses (si es de pelaje corto). Si el animal vive en el campo, lo habitual es que precise baños con mayor frecuencia. El veterinario le aconsejará acerca del tiempo adecuado que debe dejar pasar entre baño y baño en cada caso.

Cuando se trata de hábitos de higiene, sea para un perro que vive en la ciudad o sea para otro que reside en el medio rural, la longitud del pelaje de nuestra mascota es un factor a tener muy en cuenta cuando se trata de planificar su rutina de baños. No es lo mismo un animal de pelaje corto que otro con el pelo largo, ya que éste será más propenso a ensuciarse.

El aseo debe ser un momento agradable

Bañar a su mascota puede ser una forma de estrechar la relación con ella. Sin embargo, como ocurre con ciertos niños, para algunos animales el momento del baño es, en principio, un momento poco atractivo. El nerviosismo del animal, cuando aparece, debe apaciguarse con palabras amables, amarrando al perro con un arnés para evitar que huya y con caricias constantes.

Conocer algunos secretos del baño del can puede ayudar a transformar el momento del baño en una experiencia más agradable, tanto para el animal como para su dueño. Regular de forma correcta la temperatura del agua de baño, que debe rondar los 39ºC, o empezar el aseo por la cabeza, son algunas claves para un aseo placentero.

Si el perro comienza a bañarse a partir de los tres meses, además, se acostumbrará mejor al agua y el jabón. La primera vez que se le asea, hay que tranquilizarle y procurar que asocie los baños con una experiencia agradable.

El jabón y el olor corporal del perro

Para un perro que sea poco amigo del agua, el baño puede tener un inconveniente añadido: reduce su olor corporal. Este puede ser un problema nada menor para su mascota, ya que el olfato marca su identidad frente a la manada. Conviene recordar que el can es un animal social, que interactúa no solo con la familia con la que vive sino, también, con los perros que encuentra en su entorno.

Las diminutas partículas olorosas que segrega el cuerpo del perro, y a las que llamamos olor, son utilizadas por el can como medio de comunicación con otros animales, a la vez que avisan de su presencia. Estos compuestos químicos volátiles son únicos en cada animal: le ayudan a crearse una posición dentro de esa manada y a distinguirse del resto de perros.

Esto explica que el aseo habitualmente excesivo, notablemente superior al recomendado, enrarezca las relaciones sociales de su mascota. Abusar de los baños con agua y jabón puede tener, además, consecuencias negativas sobre la piel y la salud del pelaje del perro.

Abusar de los baños con jabón en nuestro perro, con aseos por encima de la frecuencia recomendada por el veterinario, puede dañar la capa grasa que protege el pelo y la piel de nuestra mascota. Esta cubierta de lípidos es la responsable del brillo y de característica sedosidad del pelo del perro, y sirve como barrera natural ante ciertas enfermedades. Son motivos que justifican que convenga respetar, en la medida de lo posible, la periodicidad aconsejada de los baños.

Cuidado de la piel y el pelo

En el mercado existen muchos productos específicos para cuidar de la higiene de los perros. La cuestión es elegir los más adecuados y tener en cuenta ciertas pautas a la hora del baño. El champú de las personas no es adecuado para el perro, aunque sean hipoalergénicos y para bebés, ya que el PH de su piel es muy distinto al nuestro.

Un champú para perros debe ser eficaz para eliminar la suciedad, tener máxima tolerancia cutánea, efecto acondicionador para el pelo y la piel, una textura que facilite la aplicación y generar una espuma fina,no demasiado abundante, homogénea y con burbujas pequeñas.

Cada perro, en función de su piel y de las características de su pelo, cuenta con un champú adecuado para él. Existen productos para perros con pieles muy sensibles, para canes alérgicos y otros que son específicos, por ejemplo, para cada tipo de pelo, ya que no es lo mismo que su mascota tenga el pelaje rizado, corto, largo, oscuro o claro. El veterinario le ayudará a elegir el más adecuado para cada caso.

Consejos

  • Un perro de pelo largo puede necesitar un baño al mes, mientras que a otro de manto corto suela bastarle con uno cada tres meses

  • Bañar a su mascota puede ser una forma de estrechar la relación con ella: hágalo con cariño, y utilice agua templada de unos 39ºC.

  • El champú de las personas no es adecuado para bañar al perro: nuestro PH es distinto.

  • Existe una gran gama de productos específicos para casi cada tipo de piel y de pelaje canino: consulte con su veterinario cuál es el más adecuado para su perro.

  • Si el cachorro comienza a bañarse a partir de los tres meses, se acostumbrará mejor al agua y el jabón.

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FUENTE: www.consumer.es