Los Paseos fuente fundamental de la salud de nuestros perros.

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FOTO: Juan Narváez

Los paseos son fundamentales para la salud física y psicológica del perro. Pero los dueños, además, pueden aprovechar ese momento para relajarse, estrechar lazos de amistad, jugar con el can y hacer ejercicio. Para conseguirlo, es importante enseñar al perro a caminar con correarecoger los excrementosescoger la mejor hora para el paseo, saber la importancia de educar al perro para pasear y encajar la agenda con sus necesidades. En este artículo se explican estas cinco claves y se destacan también los problemas que pueden surgir al pasear con el perro.

Clave 1: enseñar al perro a caminar con correa

Un perro que sepa caminar con la correa por la calle convertirá los paseos con sus dueños en momentos de relajo y disfrute, en lugar de un motivo de estrés. Por ello, es importante educar y enseñar al perro desde cachorro a caminar de manera correcta con sus dueños por la calle.

Por su parte, las diferentes leyes autonómicas y municipales obligan a los dueños de perros a llevarlos sujetos con correa por la vía pública. Respetar esta pauta es una de las claves que se deben tener en cuenta para disfrutar de las caminatas al aire libre con el can. Además, hay que ser siempre tolerantes con quienes tienen miedo a los animales o no les gustan.

Clave 2: recoger los excrementos del can

Las bolsas para recoger los excrementos del perro no deben faltar en el momento del paseo. De nuestro civismo depende la opinión de otras personas sobre los perros y sus dueños. La vía pública debe quedar limpia tras el paso de nuestro animal. De esta manera, asimismo, evitaremos accidentes a los viandantes y no colaboraremos en que la calle esté sucia y se convierta en un foco de bacterias.

Los ayuntamientos aprueban normas (ordenanzas) para mantener sus ciudades limpias. Estas normas de limpieza viaria y gestión de residuos incluyen sanciones para los dueños que no recogen los excrementos de sus perros de la calle.

Clave 3: escoger la mejor hora para el paseo

Los perros deben pasear tres veces al día. Lo idóneo es repartir las salidas entre la mañana, la tarde y la noche. Sin embargo, hay momentos más indicados para pasear con nuestro amigo: por la mañana temprano y tras las horas de descanso, para estirar los músculos; después de comer, para favorecer una buena digestión (con un margen de unos 20 minutos tras la comida); así como al final del día -antes de dormir-, para ir relajados a la cama.

La época del año en que nos encontremos también es importante. En verano es preferible evitar el paseo durante las horas más calurosas, mientras que en invierno hay que hacer lo contrario: aprovechar las horas de más sol.

En cualquier caso, y con las precauciones mencionadas, los paseos largos serán un regalo para el perro. Está en su naturaleza corretear, olisquear y caminar con libertad. Por ello, siempre que sea posible, hay que hacer una escapada a zonas tranquilas y solitarias. El sitio apropiado es el campo o la montaña, donde poder dejar que el perro retoce. Hay que tener en cuenta que ciertas razas caninas necesitan paseos más largos para mantenerse en forma. Un dueño responsable debe cubrir las necesidades de su perro en este sentido.

Clave 4: la importancia de educar al perro para pasear

El animal debe estar bien educado para que acuda a la llamada de sus dueños, no se escape y no se pelee con otros perros. Cuando un perro se encuentra con otros animales, es habitual que se produzcan conflictos, casi siempre, debidos a su sentido de la territorialidad.

Estas peleas son peligrosas porque pueden provocar heridas de gravedad. Por ello, el perro siempre debe estar supervisado durante el paseo por los dueños. Aunque el perro sea obediente y tranquilo con las personas, puede mostrarse agresivo frente a otros animales.

Clave 5: encajar la agenda con las necesidades del perro

Un aspecto fundamental antes de adoptar o de acoger un perro es calcular la cantidad de tiempo del que se dispone. Si se cuenta con una agenda muy apretada, puede ser mejor no tener un perro en casa. Los paseadores y cuidadores profesionales de animales también pueden ayudar. En cualquier caso, el bienestar del perro depende del tiempo que sus dueños tengan para cuidarle. Y una de las actividades a la que hay que dedicar más tiempo son los paseos.

Problemas que pueden surgir al pasear con el perro

La descoordinación con el perro en el momento de pasear y los tirones de la correa pueden convertir el paseo con el can en una carrera de obstáculos, que impida disfrutar tanto al dueño como al animal del paseo.

El perro que pasea por la calle necesita oler y orinar con tranquilidad. Cuando un perro pasea, además de hacer sus necesidades, practica un ritual que consiste en dejar feromonas olfativas para otros congéneres, al tiempo que capta las de los demás. Los tirones de la correa por parte del dueño generan en el perro nerviosismo y ansiedad que, a su vez, se traducen en más tirones por parte del can.

En cualquier caso, los pasos del dueño y del perro deben estar coordinados. Los dueños son quienes dirigen al perro y no al contrario. Cuando la hora del paseo deja de ser un momento lúdico y agradable, hay que plantearse la posibilidad de acudir a un educador canino para que nos enseñe cómo debemos pasear con el perro.

Consejos

  • No plantear el paseo con el perro como una obligación, sino como un momento de relajo y disfrute.
  • Hay que pasear al perro tres veces al día. Lo apropiado es hacerlo por la mañana, por la tarde y por la noche, una media de 20 minutos en cada salida.
  • El perro debe ir sujeto con la correa. Es recomendable hacer escapadas al campo donde el can pueda disfrutar en libertad.
  • Si la hora del paseo con el perro se convierte en un momento de estrés, enfados y tirones con la correa, es momento de plantearse acudir a un educador canino, que ayude a corregir el problema.

FUENTE: Consumer.es

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¿Por qué los perros comen heces?

ImagenFUENTE FOTOGRAfÍA: Juan Narváez

La coprofagia canina es más habitual entre los cachorros de perro pero también puede revelar problemas de estrés en el animal.

La costumbre de algunos perros de comer heces produce en sus dueños, como mínimo, sorpresa y rechazo. No obstante, en algunos casos este comportamiento puede ser síntoma de que algo funciona mal en el páncreas del perro o esconder problemas psicológicos en el perro, como la ansiedad por separación. En este artículo se abordan las causas por las que un perro practica la coprofagia, cómo actuar con un animal que ingiere heces y seis curiosidades sobre esta práctica.

Mi perro come heces, ¿por qué lo hace?

La coprofagia en el perro, ingestión de heces propias o ajenas, se considera un comportamiento anómalo del perro, sobre todo si come sus propios excrementos. No obstante, esta atracción por los deshechos corporales en los perros también se da en otras especies, entre las que se encuentran los humanos, aunque por razones distintas.

Las razones por las que un perro ingiere excrementos propios o ajenos pueden ser diversas. “Una situación más o menos frecuente es que el perro que come heces sea una cría que no controla esfínteres y teme la reacción de sus dueños“, explica Imanol Sagarzazu, veterinario. Un cachorro que aún no ha aprendido a hacer sus necesidades en el lugar y momento adecuados puede temer la reacción de sus dueños frente a un excremento en un lugar indebido de la casa, y pueden reaccionar con la ingestión de la prueba acusatoria para evitar reprimendas.

Además, a algunos perros les gusta impregnarse con el olor de las heces, tanto propias como ajenas. Esto se debe a que buscan potenciar la comunicación olfativa con otros congéneres a través de las potentes feromonas olfativas presentes en las heces. “Es un perfume que dice ‘soy un perro y huelo a perro’ y a los canes les encanta tener este aroma, por lo que es un comportamiento habitual entre ellos”, comenta Bat.

Los perros menores de un año son los que, de forma más habitual, practican la coprofagia, algo que es poco común en los perros adultos. En otros casos, “la coprofagia puede deberse a problemas de comportamiento, como ansiedad cuando se separan de sus dueños”, añade Sagarzazu.

El perro come heces por estrés o enfermedad

“La coprofagia es un comportamiento que se presenta en todos los cánidos, como los lobos, los chacales y los zorros”, asegura Helena Bat, educadora canina. La coprofagia que se produce por ansiedad se puede corregir con el tratamiento de las causas que provocan el malestar psicológico del perro. Si es debida a la separación de los dueños, habrá que organizar los horarios de paseos del can y evitar que esté demasiado tiempo solo.

Por otro lado, cuando el can esté en casa sin compañía se le pueden ofrecer alternativas para que esté activo, como con juguetes interactivos similares al Kong: el perro se entretiene hasta que obtiene el alimento que se encuentra en su interior.

El can que necesita la atención de sus dueños es capaz de demandarla con conductas variadas, entre las que se encuentra la ingestión de excrementos. Los dueños se fijarán en el perro, aunque sea para regañarle. Y el animal encontrará suficiente motivación para practicar la coprofagia.

En estos casos, la mejor manera de corregir al perro es atenderse como merece y felicitarle cuando abandona esta conducta.

Los canes que se estresan y angustian cuando sus dueños están ausentes de casa también pueden comer sus excrementos, como respuesta al problema de ansiedad por separación en el perro. La coprofagia puede deberse a problemas psicológicos que padece el animal y que se reflejan en una conducta desajustada con respecto a su atracción por las heces.

La infección pancreática es una razón poco habitual por la que un perro practica la coprofagia. Sin embargo, puede darse el caso de que el can carezca de la capacidad de digerir y asimilar los nutrientes de los alimentos que come y, de manera instintiva, coma excrementos para compensar el déficit nutricional de su organismo, debido al incorrecto funcionamiento del páncreas.

Perros que ingieren heces, ¿cómo actuar?

Los expertos suelen considerar anómalo que un can ingiera sus propias heces o las de otros perros. Sin embargo, cuando lo hace con heces de personas u otros animales herbívoros, como las vacas o los caballos, se valora como una conducta propia de la especie canina. La razón es que “los perros pueden valorar estos excrementos como apetecibles, a los perros por su olor y sabor”, afirma Sagarzazu.

Por ello, cuando un perro practica la coprofagia, el primer paso es descartar que el can padezca alguna enfermedad y determinar la causa de su atracción por los excrementos. De esta forma, si se trata de un perro que ingiere heces porque padece infección en el páncreas, habrá que tratar la enfermedad canina para acabar con la coprofagia. Pero si la razón es por cuestiones psicológicas, los dueños tendrán que actuar de manera que desmotiven al perro para practicar la coprofagia.

Coprofagia en el perro, cinco claves

  • Las perras recién paridas pueden ingerir las heces de sus crías para mantener la paridera limpia.
  • La ingestión de heces por parte de los perros puede resultar perjudicial para su salud. Existe peligro de contraer parásitos intestinales con heces ajenas.
  • A diferencia de las personas, los perros carecen de la sensación de asco. Por lo tanto, la ingestión de heces no les acarrea ningún rechazo social en su grupo canino.
  • Hay determinados tipos de excrementos que a los perros les resultan más atractivos, como los humanos y los procedentes de herbívoros. La razón está en el olor y alto contenido en proteínas.
  • Los perros pueden ingerir no solo las heces, sino también otros desechos corporales como los vómitos o regurgitación de comida.

 

FUENTE: Consumer.es

Diccionario de Lenguaje Canino

 

SONIDOS

  • Ladridos:
    • Ladridos continuos y rápidos, en tono intermedio: Alerta. Problemas. Alguien entra en nuestro territorio.
    • Ladridos continuados y lentos, en tono bajo: Intrusos o peligro cercano. Preparados para defenderse.
    • Ladridos rápidos y con pausas cada 3 o 4: Aviso de problemas acercandose, y petición al “jefe” de que investigue qué pasa.
    • Ladridos prolongados e ininterrumpidos, con intervalos largos entre cada uno: Estoy solo y necesito compañía. Suele ocurrir cuando un perro lleva aislado mucho tiempo.
    • Uno o dos ladridos agudos y breves en tono intermedio: Es el saludo más habitual.
    • Un ladrido agudo y breve, en tono bajo: Ya basta. Indica molestia.
    • Ladrido breve en tono alto: Indica sorpresa. Si se repite dos veces significa “¡mira esto!”. Si es más largo es una llamada. Muchos perros lo usan cuando quieren salir a la calle. En tono medio expresa alegría.
    • Aullido o ladrido muy breve en tono alto: ¡Ay!. Respuesta a un dolor repentino.
    • Aullidos repetidos a intervalos regulares: Muestra de un dolor intenso o respuesta a algo que les asusta.
    • Ladrido entrecortado en tono medio: Petición de jugar.

  • Gruñidos:
    • Gruñido suave en tono bajo: Gruñido de amenaza. Conviene apartarse y dejar espacio al perro.
    • Gruñido que deriva en ladrido, en tono bajo: Disposición a pelear. Si se presiona al perro, atacará.
    • Gruñido que deriva en ladrido, en tono alto: Perro inseguro que preferiría no pelear, pero que atacará si no se le deja en paz.
    • Gruñido intenso sin enseñar los dientes: Suele oírse cuando juegas con el perro. Está simulando un ataque en broma e indica que se está divirtiendo. Suele intercalarse con ladridos entrecortados.
  • Otros sonidos:
    • Gimoteos suaves: Indican dolor o temor.
    • Gemidos prolongados e intensos: “dame…” o “quiero…”. Pretende llamar la atención. O está esperando que le des de comer o le saques de paseo.
    • Suspiro: Indica satisfacción si los ojos están semicerrados. Si están abiertos es una señal de decepción porque no ha ocurrido algo que el perro esperaba.
    • Rugido: Llamada a la caza.
    • Ladrido-aullido: El perro lo produce cuando se siente solo y busca compañía.
    • Aullido: “Estoy aquí” o “Este es mi territorio”. Un perro seguro de si mismo aullará para mostrar su presencia.
    • Jadeo: Suele indicar excitación.

OREJAS

  • Orejas erguidas y orientadas hacia delante: Muestran atención, o que están estudiando una situación nueva. Si se acompañan de ladeos de la cabeza hacia los lados y con la vista fija (por ejemplo cuando les hablas), puede significar tanto “esto es muy interesante”, como “no te entiendo nada, ¿eh?” y tiene que ver con la contemplación de un nuevo acontecimiento. Por el contrario, si van acompañadas de morro arrugado y enseñar los dientes, es una amenaza de ataque por parte de un animal decidido.
  • Orejas vueltas hacia atrás y paralelas a la cabeza: Suele asociarse con cualquier tipo de desafío. Algunos perros las colocan así al caminar o correr, pero en este caso no tienen un significado especial.
  • Orejas orientadas ligeramente hacia atrás: “Esto no me gusta nada”. El perro puede estar dudando entre atacar o huir. Equivalen a una mirada de sospecha.

COLA

  • Extendida horizontalmente pero no tiesa: Es un signo de atención. El perro está viendo algo interesante.
  • Extendida horizontalmente y tiesa: Toma esta posición al enfrentarse el perro contra un posible intruso o desconocido. Significa “a ver quien manda aquí”.
  • Cola erguida: Es un signo de autoridad de un perro que se muestra dominante.
  • Cola erguida y curvada sobre la grupa: Indica confianza, control y autodominio.
  • Cola ligeramente baja pero apartada de las patas traseras: El perro está tranquilo y relajado.
  • Cola hacia abajo y cercana a las patas traseras: Si las extremidades están rígidas y agita levemente la cola, indica “no me siento bien”. Si las patas están ligeramente flexionadas es una muestra de que el perro siente una leve inseguridad, normalmente cuando está en un lugar desconocido.
  • Cola oculta entre las patas: Temor o sumisión. El perro tiene miedo a que le hagan daño, o bien, en presencia del miembro dominante de la manada, expresa que “estoy de acuerdo con mi papel secundario y no voy a desafiarte”.
  • Movimientos de la cola:
    • Agitación leve: Suele indicar saludo.
    • Agitación trazando círculos amplios: “Me caes bien”. Cuando dos perros juegan a pelear, este movimiento de la cola confirma que solo están jugando.
    • Agitación a ritmo lento: Cuando estás adiestrando al perro, esto significa “estoy intentando entenderte; quiero saber qué dices pero no acabo de entenderlo”. Cuando por fin lo entiende, el movimiento se acelera y aumenta en amplitud.

Ojos.
La mirada expresa dos intenciones, ambas relacionadas con la autoridad o la sumisión.

  • Mirada directa y fija: Desafío, o respuesta al desafío por parte del perro dominante.
  • Ojos entornados: Respuesta de un perro sumiso ante un reto. Aceptación de la sumisión.
Hocico.
  • Boca relajada y entreabierta, lengua poco visible: Equivale a una sonrisa entre las personas.
  • Bostezo: En los perros indica estrés o tensión. El perro está tenso o inquieto.
  • Boca cerrada, labios levantados enseñando los dientes: Primera señal de amenaza.
  • Boca entreabierta, labios levantados enseñando los incisivos, hocico fruncido: Segunda señal de amenaza. Si se presiona al perro, responderá con un ataque.
  • Boca entreabierta, labios levantados enseñando los incisivos y las encías, hocico fruncido: Precede a un ataque inmediato. Si alguna vez nos encontramos ante un perro así, nunca se debe salir corriendo. Está tan tenso que el menor movimiento por nuestra parte provocará el ataque. Hay que bajar la mirada (mostrar sumisión), entreabrir la boca, y retroceder con lentitud.
  • Cualquier expresión de amenaza, con la comisura de los labios estirada hacia atrás: Muestra un componente de temor en el perro. Aún puede atacar, pero también puede huir si se siente agredido. Viene a decir “te tengo miedo, pero puedo atacar si me obligas”.
Actitudes y Lenguaje Corporal.
  • Perro agachado, patas delanteras extendidas, lomo erguido, cabeza cercana al suelo: Invitación a jugar.
  • Posición erguida y relajada, orejas erguidas no adelantadas, cabeza alta, boca entreabierta, cola baja y relajada: Perro relajado y contento.
  • Perro erguido ligeramente inclinado hacia delante, orejas hacia delante, cola erguida, ojos muy abiertos y boca cerrada, miembros rígidos: Perro en estado de alerta. Posición de mostrar autoridad.
  • Perro erguido ligeramente inclinado hacia delante, orejas hacia delante, cola erguida y erizada, ojos muy abiertos, hocico arrugado, pelo erizado, miembros rígidos: Perro muy dominante, amenazando atacar si se le desafía.
  • Posición ligeramente inclinada hacia atrás, pelo erizado, orejas hacia atrás, cola entre las piernas, hocico arrugado enseñando los dientes: Perro asustado pero dispuesto a atacar si se le provoca.
  • Posición agachada, mirada baja, orejas hacia atrás, cola entre las piernas, pelo no erizado, pata levantada: Todo son señales de sumisión para evitar peleas. En sumisión total, además se tumba sobre la espalda, mostrando el estómago y la parte inferior del cuello. Muchos perros lo hacen voluntariamente ante el líder de la manada. Si el perro se tumba para que le rasquemos la barriga, lo que hace es aceptar que nosotros somos el jefe.
  • Colocar la cabeza o la pata sobre el lomo de otro perro: Gesto de autoridad. Indica que “aquí mando yo”.
  • Coger objetos con la boca: Por ejemplo, llevar la correa entre los dientes al pasear, o sujetar la mano del dueño con la boca. Es un desafío de poder y puede indicar que el perro no acepta al ser humano como líder de la manada. Cuidado con consentirle esas actitudes.
  • Colocar la pata en la rodilla del dueño: Petición de atención.
  • Revolcarse sobre el lomo y frotarlo en el suelo, frotar el hocico y el pecho contra el suelo: Perro muy satisfecho y contento. Normalmente lo hacen antes o después de alguna actividad placentera.
  • Rascar el suelo, arrancar hierba con las patas: El perro tiene unas glándulas que dejan un olor único y distintivo. Simplemente está dejando una señal de que ha estado ahí.
  • Orinar: Aparte de la simple necesidad de evacuar, es marcar el territorio (los cachorritos muy pequeños orinan de una sola vez pues aún no “marcan”; mientras que los adultos se contienen, para ir dejando sus señales por todo el camino). Si en vez de orinar sobre las marcas de otros perros, lo hace sobre un perro o sobre una persona, está dejando un signo de autoridad y posesión.

Lo que se indica en los diversos apartados de este diccionario, hay que matizarlo teniendo en cuenta las características físicas del perro en cuestión. Un perro al que se le ha amputado la cola, evidentemente, no podrá hacer señales con la misma, mientras que en aquellos de orejas largas y caídas es más difícil interpretar qué posición están mostrando en un momento dado. Ten estos detalles en cuenta al hacer las interpretaciones.

FUENTE: Gorinkai

Importancia del Agua en los perros

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El agua es el nutriente más importante para los seres vivos, incluyendo por supuesto a nuestros animales de compañía.

Es el componente más abundante del organismo (60-70 % del cuerpo es agua), el requerido en mayor cantidad cada día y aquel a cuyo déficit el animal es más sensible.

Todas las células del cuerpo requieren agua para su funcionamiento, pues se trata del medio en el cual tienen lugar todos los cambios químicos.

Interviene en la digestión, absorción, transporte, utilización de los nutrientes son llevados por la sangre (el agua es su principal componente) hasta los tejidos y los productos de desecho producidos por éstos.

El animal obtiene su necesidad diaria de agua de tres fuentes diferentes:

La que obtiene por la bebida (sensación de sed, señal que avisa de que el ingreso de líquido es necesario).
La contenida en los alimentos (alrededor de un 75% si come alimentos caseros o enlatados y un 10 % si come pienso seco).
La obtenida por el propio metabolismo del animal.

El requerimiento en agua de un perro en ml/día es de aproximadamente, igual a sus necesidades energéticas en kilocalorías.

Tanto en condiciones fisiológicas especiales (ejercicio, calor, lactación, etc.) la necesidad en agua, lógicamente, se incrementa.

Una ingestión insuficiente de agua traerá como consecuencia una ingestión también insuficiente de comida, si no bebe no come.

Si suministramos al perro varias comidas al día, en lugar de una sola, (para un perro adulto dos es suficiente), éste incrementará su consumo de agua. Además, dos comidas diarias evitan una sobrecarga del aparato digestivo, sobre todo en razas grandes y mejorará la eficacia de la digestión y el aprovechamiento de los nutrientes.
Agua

La disminución en la ingestión voluntaria de agua puede ser debida a diversos factores, tales como mala o poca disponibilidad, agua muy fría o muy caliente, agua de poca calidad o cuando la hemos dejado muchos días en el bebedero.

Una característica diferencial de perros y gatos es que éstos apenas sudan, por lo que los fenómenos de termorregulación se realizan mediante la expulsión de vapor de agua por la boca, jadeo, expulsando agua químicamente pura. Por este motivo tampoco pierden sales. Por ello, al remplazar el agua perdida por los perros tras ejercicios prolongados o al haber sido sometido a altas temperaturas, no debemos suministrarle las típicas soluciones hidrosalinas.

Los perros son capaces de compensar un déficit hídrico de forma rápida y además, solo suele beber durante el día.

FUENTE: mediveb

La obesidad en los perros

El perro moderno tiene acceso a una mejor nutrición y servicios de salud. Él confía en que su dueño se las proporcionará, porque seamos sinceros – si se les da a elegir entre un contenedor de basura y un alimento para perros de alta calidad, probablemente se vaya con el contenedor de basura. Pero, a pesar de las muchas opciones de alimentación sana de hoy en día y del aumento de las opciones en la industria de la salud de las mascotas, la obesidad es un problema importante en estos animales.

Cómo saber si su perro tiene sobrepeso u obesidad. Un viejo método para la rápida determinación del peso de su perro es ver si puede sentir sus costillas. Si es así, entonces no hay problema, en caso contrario es hora empezar  con zanahorias y evitar  las golosinas. Para una comprobación visual más completa, busque estos factores en un perro obeso: sin cintura, estómago redondeado, grasa espesa que cubre las costillas y pliegues prominentes de la piel que se balancean al caminar. También puede seguir las siguientes pautas:

Peso ideal aproximado en algunas razas:

• Havanese, Border Terrier: 11 lbs.
• Beagle, Staffordshire Bull Terrier: 30 lbs.
• Collie, Samoyedo: 55 lbs.
• Staffordshire Terrier Americano, Boxer: 66 lbs.
• Irish Wolfhound, Pastor de Anatolia : 88 lbs.
• Mastín napolitano, Terranova: 122 lbs.

Causas de obesidad. La obesidad es la respuesta del cuerpo ante la energía conservada, en forma de grasa. En los perros se presenta por una correlación entre factores genéticos, de ejercicios, administración de alimentos y estrés. ¿Qué quiere decir esto? Bueno, para acabar con la obesidad, hay que tener en cuenta:

Comida: Limitar y escoger adecuadamente lo que come el perro.  Así se le estará dando el tratamiento calórico que verdaderamente necesita.

Nivel de actividad: Nuestra sociedad se ha alejado de los campos de arado para arar a través de las papas fritas mientras se está sentado en el sofá. Hacer ejercicios es una buena idea. Una caminata de una milla todos los días o una carrera rápida a la vuelta a la manzana puede ser provechoso para su perro.

Enfermedades: La obesidad canina puede exacerbar enfermedades  tales como hipotiroidismo, enfermedad de Cushing, cáncer de páncreas y trastornos hipofisarios.

Reproducción: Alimentar a un perro esterilizado con una cantidad promedio de comida puede causar obesidad. Estos necesitan aproximadamente 1/4 menos que los promedio.

Raza: Algunas razas son más propensas a tener sobrepeso u obesidad. Estas incluyen a: El Labrador Retriever, el Cocker Spaniel, Beagle y Basset Hounds.

Riesgos para la salud en perros con sobrepeso u obesidad. Los perros obesos tienen un mayor riesgo de complicaciones en la cirugía y con lesiones. Los problemas en los pulmones, el hígado, el corazón, los riñones y las articulaciones pueden ser más acentuados. También pueden causar problemas respiratorios, accidentes cerebrovasculares, el sobrecalentamiento, diabetes, y en general acortar y disminuir la calidad de vida del perro.

Cómo lograr la pérdida de peso. Usted puede vencer la obesidad canina utilizando parte de la información a continuación se ofrece. Sin embargo, antes de cualquier cambio en la dieta o estilo de vida, usted debe consultar con su veterinario.

Comida: Alimente a su perro dos o tres veces al día. Pregunte a su veterinario sobre la cantidad; pero, en general, un perro necesita 35 calorías diarias por libra para mantenerse en su peso ideal. Evite los alimentos de control de peso, ya que tienden a ser altos en carbohidratos y bajos en proteínas. Trate con pequeños trozos de pollo cocinados en el microondas, zanahorias, apio, un poco de mantequilla de maní o un trozo pequeño de queso bajo en grasa.

Nivel de Actividad: En promedio, un perro necesita entre 30 minutos y una hora de ejercicio al día. Esto no quiere decir que tengas que correr cinco millas con él. Además de paseos, los parques para perros proporcionan un buen ejercicio, al igual que lanzar una pelota en el patio trasero. Recuerde que debe comenzar lentamente y aumentar gradualmente.

Salud: Su veterinario puede determinar si alguna enfermedad está causando o contribuyendo a la obesidad de su perro. También se puede prescribir un medicamento que suprima el apetito del canino y bloquee la absorción de grasa.

La Buena Noticia. Aunque la obesidad es un problema importante en los perros, la buena noticia es se puede tratar. Debe hacerse lentamente (la pérdida de peso del animal doméstico no debe exceder de 1 a 1-1/2 libras por semana) y con la supervisión de su veterinario. Es también una oportunidad para pasar más tiempo prodigando atención a su perro para este no vaya al contenedor de la esquina.

FUENTE: www.perrospedia.com

ImageFotografía: pinterest.com

El perro, el mejor oído de un niño sordo

El perro no sólo es el mejor amigo del hombre, también ha sido la visión para muchas personas ciegas y ahora el oído para niños sordos.

En el Reino Unido se está aplicando una revolucionaria terapia de acompañamiento de niños sordos con perros entrenados para detectar sonidos, peligros y para mejorar la interacción social de los menores.

Se les conoce como los hearing dogs o perros señal. Después del olfato, el oído es el sentido más desarrollado de los caninos. Posee unos pabellones auditivos muy grandes y una gran capacidad de orientación para buscar el origen de un sonido aunque sea distante.

La novedosa terapia podría transformar la vida de muchos niños, no sólo porque sería un apoyo para sus problemas auditivos, sino porque las mascotas les brindan compañía, confianza e independencia.

 

FUENTE: BBC Mundo

Según un estudio de la fundación Hearing Dogs for Deaf People (Perros señal para personas sordas) este tipo de perros, especialmente entrenados, mejoran el comportamiento y el rendimiento de los menores en la escuela.

James Cheung tiene 11 años y es el dueño de Kurt, un enorme labrador.

Kurt está entrenado para identificar y responder a los sonidos del hogar que un niño sordo no puede oír como el timbre de la puerta, un teléfono o alguna alarma. Kurt, además, ha demostrado ser mucho más que un perro que oye.

“Es un complemento maravilloso para nuestra familia”, comenta a la BBC Louise, la madre de James.

“No puedo recordar mi vida sin Kurt”, agrega.

Niños con más autoconfianza

A pesar de que Kurt lleva con ellos menos de un año, la mascota se ha convertido en un compañero cercano para James, quien es hijo único, y una presencia tranquilizadora en el hogar.

“James no podía dormir bien, tenía mucha ansiedad porque estaba siendo sometido a un tratamiento. Desde que Kurt duerme en su dormitorio, se siente mucho menos aislado cuando tiene que quitarse su audífono por la noche”, comenta la madre.

Su compañero canino también le ha ayudado a relacionarse mejor con la gente, algo que siempre había sido una dificultad para James por una discapacidad para hablar.

“James ahora vive loco por los perros, incluso sus profesores lo han notado. Investiga sobre ellos, habla de ellos. Es un interés que le ayuda a iniciar una conversación con la gente. Unos años antes hubiera evitado cualquier contacto con un perro. Ahora los adora”, detalla.

El estudio de Hearing Dogs for Deaf People examinó el impacto de los perros en las vidas de doce niños sordos y sus familias en el Reino Unido desde 2008.

La investigación encontró que los perros tienen un efecto positivo en una serie de áreas: les ayuda a los padres a captar la atención de sus hijos, que el momento de ir a la cama y dormir sea más fácil y que los menores tengan más autoconfianza.

En cuanto a las preocupaciones de los padres sobre la seguridad de sus hijos, éstas se redujeron de forma sustancial.

Michele Jennings, directora ejecutiva de la fundación, comenta a la BBC que todos los beneficios se deben a que “los niños se sienten más relajados”.

“Los padres, en general, se preocupan por los peligros en el hogar. En ese sentido entrenamos a los perros para que respondan a detectores de humo y adviertan al niño sobre ruidos de alarma, o sonidos como sirenas de ambulancias”.

Las familias involucradas en el estudio detallaron que los perros ayudaron a los niños a mantenerse alejados de lugares de riesgo como carreteras o impidieron, por ejemplo, que salieran de un parque público o de una zona de juegos.

La terapia también tuvo otros beneficios complementarios.

En los colegios los profesores notaron un mejor comportamiento de los niños mientras que los padres manifestaron una mayor armonía familiar.

Además, los niños estaban más dispuestos a usar un aparato auditivo que suele ser un complemento para mejorar su hablar y su desarrollo académico.

Y lo más importante: los perros se convirtieron en sus compañeros, y en muchos casos, en sus mejores amigos.

Un miembro más de la familia

Los perros también sirven para buscar al niño o para que los padres se comuniquen con él enviándole mensajes escritos en una pequeña bolsa.

La mayoría de los perros entrenados por la fundación son cocker spaniel, poodles, labradores y retrievers, razas que son obedientes, sociables y que pueden hacer frente a múltiples situaciones.

Los perros pasan por un proceso de socialización con humanos desde que son cachorros y, cuando tienen 10 u 11 meses de edad, inician el entrenamiento para desarrollar sus habilidades auditivas.

Luego le presentan al niño sordo. A partir de ese momento comienzan varios encuentros de familiarización.

En la actualidad hay 750 perros que acompañan a adultos sordos en el Reino Unido. A raíz del éxito que ha tenido la terapia, la fundación quiere entrenar más perros para trabajar con niños sordos.

Sin embargo, es un proceso costoso, el entrenamiento de cada perro cuesta unos US$ 71.000.

Los perros que participan en la terapia son retirados cuando cumplen 11 años de edad pero, por lo general, hay familias que quieren continuar con ellos.

“El vínculo entre la familia, el perro y el niño se vuelve muy fuerte. Al final se convierte en un miembro más del hogar”, señala Jennings.

Por qué a los perros les encanta roer huesos

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Científicos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) descubrieron por qué a los perros les encanta morder, roer y jugar con huesos.

Sus ancestros los cánidos -lobos, zorros, chacales- tenían el instinto de rasgar a sus presas con su mordida, cuando en un momento de su evolución (hace ocho millones de años) tuvieron que empezar a cazar en manada para alimentarse de animales mucho más grandes que ellos.

La resultante evolución de sus mandíbulas gradualmente convirtió a algunas especies de cánidos en hipercarnívoros, que son los animales que se alimentan mayormente de carne fresca.

El doctor Joao Muñoz-Durán, profesor investigador del Departamento de Biología de la UNAL, presentó las conclusiones de su estudio en el Primer Congreso Conjunto de Biología Evolutiva en Ottawa, Canadá.

Muñoz-Durán y su equipo estudiaron la evolución de los cánidos para descifrar cuándo evolucionaron.

“Hace ocho millones de años, el ambiente estaba cambiando, las sabanas y praderas se estaban expandiendo en Norteamérica, Asia y Europa”, dice.

Como había ambientes más abiertos y sin bosques, explica el investigador, los ungulados (mamíferos con casco y pezuña, como los caballos o cabras) tuvieron que responder de alguna forma al cambio de dieta: para comer gramíneas, necesitaban dientes y estómagos más grandes, por lo que crecieron de tamaño y comenzaron a vivir en grupos para detectar más rápido a los depredadores.

“Mientras tanto, ¿qué hicieron los cánidos? Ya no eran capaces de cazar estas presas en solitario por lo que también decidieron unirse y formar grupos grandes para idear estrategias que les permitieran cazar ungulados de manera colectiva”.

Como se trataba de animales muy pesados y fuertes, al morderlos había un forcejeo -la presa trataba de escapar- que impuso un montón de estrés mecánico sobre el cráneo, las mandíbulas y la morfología general de los cánidos.

“Necesitaban dientes punteagudos para poder perforar y sostener la presa”, explica Muñoz-Durán, quien también es Ph.D. de la Universidad de California. “Con el tiempo, después de muchas generaciones de intentar cazar de manera más efectiva, se generó una presión de selección natural”.

Gusto por el hueso

Sin embargo, eso no ocurrió en todas las especies de cánidos.

“Sucedió con el ancestro del lobo gris (el perro común es descendiente de este lobo), del perro silvestre africano conocido como el lobo africano, del lobo de la India y de un perrito sudamericano que se llama perro del bosque”, dice el científico.

“Como ha habido un proceso de domesticación y se han generado muchas razas, hay algunas que aunque les encante jugar pretendiendo que están cazando, no tienen la misma fuerza de un lobo gris. Pero hay muchas que sí se parecen a su ancestro: el pastor alemán, el pastor belga, el siberiano. Todos esos perros todavía retienen la capacidad”.

Entonces, a pesar de que no estén en un contexto en el que necesitan cazar grandes presas para sobrevivir porque tienen comida concentrada muy fácil de masticar y digerir, heredaron genéticamente el gusto de morder huesos -sintéticos o de verdad- una y otra vez.

“En sus genes hay algo que les dice que hay que correr detrás de una presa, que hay que sacudirla. Y eso es lo que hacen cuando juegan”, concluye.

  • Cánidos comunes: zorros, lobos, chacales, coyotes y dingos pertenecen a este grupo.
  • Rostros familiares: los cánidos salvajes se encuentran en todos los continentes, excepto en la Antártica.
  • La comunicación es clave: estudios previos sobre la evolución de los cánidos revelaron que los aullidos eran esenciales para formar grupos sociales y cazar presas más grandes.
  • El pasado de las mascotas: todos los perros domésticos son descendientes del lobo gris.

FUENTE: BBC – www.bbc.co.uk