Evitar la mala conducta de tu perro

Te da miedo salir de casa y dejar a tu perro solo por lo que pueda hacer? ¿Cada vez que sales, a tu regreso encuentras las casa patas arriba? Hoy te traemos algunos consejos para corregir la mala conducta de tu perro.

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Son adorables, buenos, fieles compañeros, tiernos, hasta que un día llegas a casa y te encuentras con que tu adorable mascota te ha arañado los muebles, ha roto cojines, tirado macetas y destrozado todo lo que se le ponía a su paso. Lo más probable es que tu perro sufra uno de los problemas más frecuentes: no se encuentra a gusto cuando se queda solo y para intentar tranquilizarse hace esas cosas. Este desorden en el comportamiento se llama ansiedad por separación y aunque, no está determinado cuál es su origen, los especialistas lo definen como una suma de factores, entre los que se destaca la inseguridad y un gran apego a sus dueños.

Primero, es importante determinar la edad del perro. No es lo mismo que ocurra en un cachorro que en un perro adulto. Y no es por justificar, pero los cachorros se enfrentan a objetos nuevos y juegan con su boca. Lo aconsejable es que siempre tenga sus propios juguetes y que no lo acostumbres a jugar con ropa o zapatos. Otro punto a tener en cuenta es acostumbrar al animal a quedarse solo desde cachorro. Si es un perro muy activo, sácale a pasear antes de dejarle solo en casa. Cuando el perro ya no es un cachorro, la cosa cambia. Aquí es donde aparecen los trastornos de ansiedad y la manera de descargarla es rompiendo cosas. Estos cambios de conducta pueden darse porque se quede solo en casa o porque esté atravesando una etapa de cambio y no logre adaptarse.


Tiempo: Los perros no tienen noción del tiempo, por tanto sufren la ausencia de su dueño desde los primeros minutos. Si la persona regresa en minutos o en horas, para el animal es lo mismo. Un perro equilibrado y adaptado desde cachorrito, será un adulto tolerante a los cambios lógicos que ocurran en casa.  Aumentar el ejercicio, más paseos diarios y los juguetes suelen ayudar bastante.

Entorno: Cuando se queda solo, déjale golosinas o juguetes. Así, su atención estará puesta en sus cosas. También, podemos dejarle música o una radio encendida. Se recomienda que vea a otras personas y animales, les hará perder el miedo y ganar confianza en sí mismo. En los perros que tienen miedo a quedarse solo, la adopción de otra mascota puede ser una buena solución.

De acuerdo a su dueño: El comportamiento del perro empieza con su dueño. LA forma en que reaccione él, hará que el perro siga haciendo esas cosas o no.

 

FUENTE: facilisimo.com

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Los perros sienten el dolor de las personas y buscan aliviarlo

Un estudio demuestra algo que muchos sospechábamos: los perros son capaces de reconocer y sentir el dolor de las personas e intentan aliviarlo.

los animales sienten

Llevamos años amando a los animales y sabiendo que sus sentimientos no tienen precedentes. Lo veíamos hace unas semanas en el caso de Figo, un perro policía que se lamentaba en el cementerio de la muerte de su compañero.

La doctora Deborah Custance, de la Universidad de Goldsmiths en Londores, explicaba que “los perros son capaces de distinguir entre un lloro y un tarareo lo que indica que su respuesta no es motivada por la curiosidad”. Añadía también que “el llanto parece que afecta más a los perros creando mayores emociones en ellos, provoca una respuesta más grande en relación con el habla o cualquier tarareo”.

Una de las partes del test consistió en poner a decenas de perros con sus familias, realizando estas últimas dos actos muy diferentes: fingir que lloraban por una parte, y mantener una conversación normal por otra. Se demostró que los perros, ante la conversación no tenían ninguna reacción fuera de lo común, mientras que se exaltaban y reaccionaban rápidamente cuando oían el llanto.

En el caso del llanto, el perro iba a donde la persona en cuestión y se comportaba de una manera sumisa, intentando reconfortarle por todos los medios.

Lo más destacable del estudio es que el perro intentaba reconfortar a la persona que lloraba, aunque no fuera su dueño y no lo conociera de nada. Huyen de sus propios intereses para intentar ser consuelo de cualquier persona que sientan que está triste.

¿Una muestra más de que los perros son más humanos que los propios humanos?

 

FUENTE: diariomascota.com

 

Diez frutas que el perro sí come

Manzanas y plátanos pueden formar parte de la dieta del can, dicen los expertos, mientras que otras frutas como uvas y pasas son peligrosas en grandes cantidades.

Imagen: Dog food dude

¿Perros que comen fruta? Cuando se trata de alimentar a un can no es habitual pensar en introducir manzanas, peras, naranjas u otros frutos en su dieta. Sin embargo, algunos de ellos son buenos para el can, porque aportan fibra y antioxidantes, señalan algunos expertos en nutrición canina. Este artículo explica los beneficios de ciertas frutas para el perrocómo ofrecérselas y las precauciones que hay que tener con algunas, como las uvas y pasas, que sí pueden ser peligrosas en grandes cantidades.

Perros que comen frutas

Peras, manzanas, plátanos, arándanos… Estos alimentos no solo pueden formar parte de la dieta humana.“Frutas como la manzana y la pera aportan grandes beneficios al perro“, señala el veterinario y dietista canino, Carlos Alberto Gutiérrez, autor del blog Nutricionista de perros.

Frutas como el plátano o los arándanos aportan antioxidantes y fibra al perro

Los beneficios que tienen algunas frutas para el can han sido también estudiados por Rick Woodford, autor del libro ‘Alimenta mejor a tu mejor amigo’ (‘Feed your best friend better’, Andrews MsMeel, 2012).

“Las comidas y piensos procesados para perros contienen el balance apropiado de proteínas, grasas, vitaminas y minerales que el animal necesita”, explica Woodford, que también escribe el blog Dog food dude. Sin embargo, añade Woodford, estos alimentos envasados para perros también contienen algunas carencias: “carecen de antioxidantes y otras vitaminas y sustancias que sí contienen los alimentos naturales como la fruta“. Estas sustancias presentes en la fruta, añade, son importantes para asegurar la salud del can a largo plazo. “Previenen enfermedades como el cáncer o las dolencias de corazón en el perro”, afirma.

Algunas frutas, además, son ricas en fibra, apunta Gutiérrez por su parte. “Aunque los perros no necesitan tomar mucha, ingerir pequeñas cantidades de fibra beneficia su sistema digestivo”, asegura.

Frutas que sí puede comer el perro

Antes de introducir cualquier fruta en la alimentación de un perro hay que consultar con el veterinario o nutricionista canino. No todas las frutas son buenas para el can: las hay algo peligrosas e, incluso, tóxicas para canes, como las uvas y las pasas, siempre que el animal las ingiera en grandes cantidades.

¿Qué frutas sí son beneficiosas? Woodford, que empezó a cocinar en casa para sus perros después de que a uno de ellos, Jackson, le diagnosticaran cáncer, recomienda el siguiente listado de “frutas saludables para canes”:

  • 1. Arándanos (son antioxidantes)

  • 2. Plátanos

  • 3. Manzanas

  • 4. Peras

  • 5. Mangos

  • 6. Papayas

  • 7. Melones

  • 8. Albaricoques

  • 9. Ciruelas

  • 10. Naranjas

Cuidado con las semillas y otras precauciones

La cantidad de fruta que el perro ingiera debe estar supervisada por el especialista. Esto es importante ya que no todos la aceptan. Algunos, incluso, pueden padecer alergias.

Y no debe sustituir a la dieta habitual del perro: se trata, en todo caso, de un complemento y en pequeñas cantidades.

¿Otras precauciones? “Todas deben estar libres de pipas y semillas antes de ofrecérselas al perro”, remacha el autor de ‘Alimentar mejor a tu mejor amigo ‘. Lo importante es lograr una dieta equilibrada para el perro, señala, por su parte, el veterinario Fausto Andrés. “Si el perro se alimenta con la cantidad de proteínas suficientes, se le puede ofrecer frutas sin problemas”, asegura

¿Cómo lograr que el perro coma fruta?

Introducir las frutas en la dieta del perro desde que es un cachorro es una de las claves para que el can acepte este alimento. “Cuando esto ocurre, es habitual que el perro las disfrute y se las coma solas, sin necesidad de tener que mezclarlas con otras viandas”, apunta Gutiérrez. Lo ideal, coincide Woodford, es “comenzar cuando son pequeños, con distintas frutas dentro de sus cuencos de comida”. Que un perro adulto no habituado acepte las frutas como parte de su dieta es algo más complicado. Para ello, Gutiérrez propone mezclarlas con otros alimentos, como sardinas enlatadas o pollo. 

Es mejor cortar la fruta en trozos, para que el perro muerda su carne

Woodford aporta otro consejo: cortar la fruta en trozos. “Muchas frutas están envueltas en una piel dura, que puede suponer una resistencia para el perro. Cortarlas en pedazos ayuda a que el can muerda la carne de la fruta y que no sea la piel lo primero que encuentre”.

La pauta, de nuevo, es no caer en el exceso. “La fruta no debe sustituir a la alimentación habitual, sino ser ofrecida como premios o regalos”, concluye Andrés.

Consejos para ofrecer frutas al perro

  • Hay frutas beneficiosas para el perro. Entre ellas, la manzana, los arándanos y el plátano.

  • Otras, como las uvas o las pasas pueden ser tóxicas para el can, si las ingiere en grandes cantidades: dañan sus riñones.

  • Algunos veterinarios recomiendan retirar las semillas de las frutas (manzanas, peras albaricoque, etc.) que se ofrezcan al perro: son perjudiciales e inflaman su aparato digestivo, en especial si son grandes.

  • Antes de introducir frutas en la dieta del perro hay que consultar con el veterinario o nutricionista canino: no todos los canes aceptan el mismo tipo de dieta.

  • Cualquier cambio en la alimentación del perro debe ser paulatino, y supervisado por un profesional: no se pueden descartar posibles alergias.

  • Las frutas no pueden sustituir la dieta habitual del can: se trata de un suplemento que debe ofrecerse en pequeñas cantidades.

  • Un cachorro que coma fruta la aceptará mejor cuando sea adulto.

  • Mezclar peras o manzanas con alimentos naturales y sabrosos, como el pollo, ayuda a que el perro acepte estos alimentos.

FUENTE: Consumer.es

El perro no para de ladrar, ¿cómo evitarlo?

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Foto: Juan Narváez

 

Dejar la radio encendida si el perro está solo en casa o premiarle cuando se muestre tranquilo son modos de lograr que el can deje de ladrar de un modo excesivo.

El perro expresa sus emociones a través de sus ladridos. No obstante, hay perros que ladran de un modo excesivo: por aburrimiento, por ansiedad o para demandar nuestra atención, entre otros motivos. Algunos consejos sencillos pueden ayudar a que el can cese de ladrar de una forma exagerada. Saber por qué ladra el perro es la primera clave, entender que el can emitirá más ladridos cuando se siente solo, utilizar la música, el juego y el deporte para reducir los ladridos del perro, así como enseñarle a interpretar la palabra “no” son otras pautas que se deben seguir.

Saber por qué ladra el perro es la primera clave

El perro tiene sus razones para ladrar. Recuerde que el can expresa sus estados emocionales con su voz: es consustancial a su naturaleza. Entender los motivos que provocan que nuestro amigo de cuatro patas ladre de forma exagerada es una de las claves para lograr, con cariño, que deje de hacerlo.

El perro expresa sus emociones a través de los ladridos, como el aburrimiento

El aburrimiento es una de las principales razones de los ladridos compulsivos. El can tedioso carece de los estímulos y la motivación que necesita y puede demostrarlo con ciertos comportamientos anormales. Destrozos en casa, desobedecer o emitir ladridos exagerados de forma continuada son algunas señales que pueden avisar de que el perro se aburre.

Ladridos cuando el can se siente solo

Un perro muy dependiente, con apego excesivo por su dueño, puede demostrar a través de ladridos continuados un estado de ansiedad al quedarse solo. Esto se conoce como la ansiedad por separación del perro.

Un perro dependiente demandará la atención del dueño de un modo continuado, pero ignorar sus repetidas llamadas reducirá la ansiedad

Demandar una atención continuada por parte de su dueño es otro de los motivos que con frecuencia puede llevar a un perro a ladrar de forma continuada. Algunos consejos sencillos ayudarán a fomentar la autonomía de nuestra mascota, a frenar su aburrimiento y a evitar que padezca ansiedad cuando se aleja de su dueño. De paso, evitaremos los molestos y angustiosos ladridos del perro, mientras que ayudamos a nuestro amigo a ser más feliz.

Tenga en cuenta, además, que no todas las razas de perro son igual de propensas a emitir ladridos de un modo continuado. Hay perros que tienden a ladrar más que otros y razas más predispuestas a estar más nerviosas. Su veterinario puede, en cualquier caso, aconsejarle.

Utilizar la música para evitar los ladridos del can

Un perro dependiente tratará de demandar la atención del dueño de un modo continuado. Intente ignorar sus repetidas llamadas para reducir su excesiva ansiedad. Contrarrestar la falta de atención con premios (en forma de comida, caricias, juguetes o palabras amables) cuando el perro esté tranquilo será una manera de reforzar la confianza de nuestro amigo en sí mismo.

La música es otra buena herramienta para reducir la ansiedad del perro dependiente cuando se queda solo. La radio o una melodía musical suave pueden servir de compañía para nuestro amigo en casa.

Juegos y deporte para reducir los ladridos

La actividad física y los juegos son un modo saludable de reducir el nerviosismo de nuestro perro y, por lo tanto, también sus ladridos excesivos. Recuerde que un perro adulto sano necesita un mínimo de treinta minutos de actividad física diaria para mantenerse, y envejecer, de forma saludable. Los paseos al aire libre y los recorridos por la montaña en compañía del can son una buena forma de conseguirlo, a la vez que se cuida su propia salud.

Palabras cortas para enseñar al perro que no debe ladrar

Aprender a comunicarnos con el perro es una herramienta eficaz para enseñarle a reducir sus inoportunos ladridos. El can utiliza un lenguaje semejante al nuestro para transmitir sus emociones. Para ello, el animal hace uso de su cuerpo y de su voz: ladridos, gemidos y aullidos son también una manera de expresar sus estados de ánimo.

No se debe gritar al can cuando ladra, ya que interpretará que se ladra con él

Los comandos cortos suelen ser los más efectivos para transmitir al perro una pauta de comportamiento. Hacer uso de un contundente“no”, expresado de forma clara (pero sin gritar), es útil para mostrar a nuestro amigo de cuatro patas que debe cesar de ladrar. No hay que gritarle mientras ladra, ya que sirve de poco. El can interpretará que usted simplemente ladra con él, además de que contribuirá a aumentar el nerviosismo de ambos.

El adiestramiento del perro debe basarse, por el contrario, en el refuerzo positivo: nunca en el castigo, la reprimenda o en un tono de voz elevado. Premie a su perro con caricias, palabras de cariño, e incluso algún obsequio comestible, cuando actúe de forma correcta tras su indicación. El animal no entiende de normas humanas, pero sí se le puede enseñar a estar tranquilo y no excederse con los ladridos.

Consejos para lograr que el perro deje de ladrar

  • Entender las razones que provocan que nuestro amigo de cuatro patas ladre de una forma exagerada es una de las claves para lograr, con cariño, que deje de hacerlo.

  • La música puede ayudar a reducir la ansiedad del perro dependiente cuando se queda solo.

  • Hacer uso de un contundente “no”, expresado de forma clara (pero sin gritar), es una herramienta útil para mostrar a nuestro amigo de cuatro patas que debe cesar de ladrar.

FUENTE: Consumer.es

Los Paseos fuente fundamental de la salud de nuestros perros.

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FOTO: Juan Narváez

Los paseos son fundamentales para la salud física y psicológica del perro. Pero los dueños, además, pueden aprovechar ese momento para relajarse, estrechar lazos de amistad, jugar con el can y hacer ejercicio. Para conseguirlo, es importante enseñar al perro a caminar con correarecoger los excrementosescoger la mejor hora para el paseo, saber la importancia de educar al perro para pasear y encajar la agenda con sus necesidades. En este artículo se explican estas cinco claves y se destacan también los problemas que pueden surgir al pasear con el perro.

Clave 1: enseñar al perro a caminar con correa

Un perro que sepa caminar con la correa por la calle convertirá los paseos con sus dueños en momentos de relajo y disfrute, en lugar de un motivo de estrés. Por ello, es importante educar y enseñar al perro desde cachorro a caminar de manera correcta con sus dueños por la calle.

Por su parte, las diferentes leyes autonómicas y municipales obligan a los dueños de perros a llevarlos sujetos con correa por la vía pública. Respetar esta pauta es una de las claves que se deben tener en cuenta para disfrutar de las caminatas al aire libre con el can. Además, hay que ser siempre tolerantes con quienes tienen miedo a los animales o no les gustan.

Clave 2: recoger los excrementos del can

Las bolsas para recoger los excrementos del perro no deben faltar en el momento del paseo. De nuestro civismo depende la opinión de otras personas sobre los perros y sus dueños. La vía pública debe quedar limpia tras el paso de nuestro animal. De esta manera, asimismo, evitaremos accidentes a los viandantes y no colaboraremos en que la calle esté sucia y se convierta en un foco de bacterias.

Los ayuntamientos aprueban normas (ordenanzas) para mantener sus ciudades limpias. Estas normas de limpieza viaria y gestión de residuos incluyen sanciones para los dueños que no recogen los excrementos de sus perros de la calle.

Clave 3: escoger la mejor hora para el paseo

Los perros deben pasear tres veces al día. Lo idóneo es repartir las salidas entre la mañana, la tarde y la noche. Sin embargo, hay momentos más indicados para pasear con nuestro amigo: por la mañana temprano y tras las horas de descanso, para estirar los músculos; después de comer, para favorecer una buena digestión (con un margen de unos 20 minutos tras la comida); así como al final del día -antes de dormir-, para ir relajados a la cama.

La época del año en que nos encontremos también es importante. En verano es preferible evitar el paseo durante las horas más calurosas, mientras que en invierno hay que hacer lo contrario: aprovechar las horas de más sol.

En cualquier caso, y con las precauciones mencionadas, los paseos largos serán un regalo para el perro. Está en su naturaleza corretear, olisquear y caminar con libertad. Por ello, siempre que sea posible, hay que hacer una escapada a zonas tranquilas y solitarias. El sitio apropiado es el campo o la montaña, donde poder dejar que el perro retoce. Hay que tener en cuenta que ciertas razas caninas necesitan paseos más largos para mantenerse en forma. Un dueño responsable debe cubrir las necesidades de su perro en este sentido.

Clave 4: la importancia de educar al perro para pasear

El animal debe estar bien educado para que acuda a la llamada de sus dueños, no se escape y no se pelee con otros perros. Cuando un perro se encuentra con otros animales, es habitual que se produzcan conflictos, casi siempre, debidos a su sentido de la territorialidad.

Estas peleas son peligrosas porque pueden provocar heridas de gravedad. Por ello, el perro siempre debe estar supervisado durante el paseo por los dueños. Aunque el perro sea obediente y tranquilo con las personas, puede mostrarse agresivo frente a otros animales.

Clave 5: encajar la agenda con las necesidades del perro

Un aspecto fundamental antes de adoptar o de acoger un perro es calcular la cantidad de tiempo del que se dispone. Si se cuenta con una agenda muy apretada, puede ser mejor no tener un perro en casa. Los paseadores y cuidadores profesionales de animales también pueden ayudar. En cualquier caso, el bienestar del perro depende del tiempo que sus dueños tengan para cuidarle. Y una de las actividades a la que hay que dedicar más tiempo son los paseos.

Problemas que pueden surgir al pasear con el perro

La descoordinación con el perro en el momento de pasear y los tirones de la correa pueden convertir el paseo con el can en una carrera de obstáculos, que impida disfrutar tanto al dueño como al animal del paseo.

El perro que pasea por la calle necesita oler y orinar con tranquilidad. Cuando un perro pasea, además de hacer sus necesidades, practica un ritual que consiste en dejar feromonas olfativas para otros congéneres, al tiempo que capta las de los demás. Los tirones de la correa por parte del dueño generan en el perro nerviosismo y ansiedad que, a su vez, se traducen en más tirones por parte del can.

En cualquier caso, los pasos del dueño y del perro deben estar coordinados. Los dueños son quienes dirigen al perro y no al contrario. Cuando la hora del paseo deja de ser un momento lúdico y agradable, hay que plantearse la posibilidad de acudir a un educador canino para que nos enseñe cómo debemos pasear con el perro.

Consejos

  • No plantear el paseo con el perro como una obligación, sino como un momento de relajo y disfrute.
  • Hay que pasear al perro tres veces al día. Lo apropiado es hacerlo por la mañana, por la tarde y por la noche, una media de 20 minutos en cada salida.
  • El perro debe ir sujeto con la correa. Es recomendable hacer escapadas al campo donde el can pueda disfrutar en libertad.
  • Si la hora del paseo con el perro se convierte en un momento de estrés, enfados y tirones con la correa, es momento de plantearse acudir a un educador canino, que ayude a corregir el problema.

FUENTE: Consumer.es

¿Por qué el perro nos lame la cara?

ImagenFoto: Juan Narváez

El lengüetazo en el rostro es un gesto de cariño de nuestro can, frecuente cuando estamos tristes para expresar su apoyo al dolor.

El perro demuestra su afecto por las personas de muchas formas. Una de ellas: a través de la lengua. Los lametones del can en la cara, e incluso en las orejas del dueño, no son extraños. Es un cariñoso (y húmedo) beso, en versión canina. Hay estudios que afirman que, además, el animal recibe información de nosotros a través de este músculo. Ello explica que el can sea capaz de saber si estamos tristes o, por el contrario, rebosamos alegría. Ya desde cachorro, el perro aprende a “hablar” con su lengua. Todas estas claves se explican a continuación.

En ocasiones, para demostrar su cariño. Otras veces, para decirnos que nos acepta como jefe de la manada. Ellametazo del perro es un gesto con el que el animal nos aporta mucha información.

 

El lametazo del perro: un cariñoso y húmedo beso

Hay besos de muchos tipos. Los hay que expresan amor, afecto, deseo. Fugaces o prolongados. Y, en el caso del perro, los besos son, sobre todo, húmedos. “El lamido del perro es el equivalente humano de la caricia o de un beso cariñoso“, explica el veterinario Manuel Lázaro. El perro utiliza su lengua para expresar su estima por las personas.

Sin embargo, a pesar de su intensidad, hay poco de erotismo en el potente lametazo en la cara que pueda proporcionarnos un perro. Más bien, es un afectuoso modo de reconocernos, explorarnos y, con ello, saber más de nosotros. “El animal utiliza su lengua para relacionarse y explorar su entorno”, añade Lázaro. Y ello, cuando recibimos un lengüetazo de nuestro peludo amigo, nos incluye a nosotros.

El perro nos conoce, también, a través de su lengua

Los amantes de los animales siempre lo han sabido. Pero ahora la ciencia parece apoyar también la idea de que el perro es el mejor amigo de las personas. Un estudio del departamento de Psicología de la Universidad de Londres revela que el can responde a las emociones humanas y que es sensible a nuestra tristeza y angustia.

En Empathic-like responding by domestic dogs to distress in humans, una investigación dirigida por las doctoras Deborah Custance and Jennifer Mayer, se analiza el comportamiento de perros domésticos ante diferentes expresiones humanas. ¿La conclusión? El perro reacciona de forma distinta ante nuestra alegría que ante el dolor.

Las científicas contrastaron cómo, cuando los humanos se mostraban felices, el can se acercaba a ellos, en su mayoría, con expresión juguetona o de interés. Sin embargo, cuando las personas lloraban, el perro reaccionaba con lamidos en sus manos y cara, les olisqueaba de forma suave y les acariciaba con su cuerpo. Los lengüetazos eran un gesto para mostrar su afecto y soporte ante el dolor humano.

Custance y Mayer no niegan que, en cualquier caso, pueda haber parte de aprendizaje en la húmeda respuesta del perro ante las lágrimas: si en situaciones similares recibieron un premio, es normal que traten de repetirlo. No obstante, para las investigadoras, este estudio experimental confirma que el perro es capaz de “empatizar” con nosotros, de ponerse en nuestro lugar y sentir (al menos en parte) lo que nosotros sentimos. “Lo interpretamos como un contagio emocional”, afirman Custance y Mayer en el estudio.

Desde cachorro, el perro aprende a “hablar” con su lengua

El perro no solo lame la cara de las personas para demostrar afecto y derrochar cariño. En ocasiones, estos húmedos besos caninos esconden mensajes bien distintos. Muestran que nos aceptan como jefe de su manada (recuerde que el can es un animal social que establece fuertes relaciones con los individuos de su entorno).

Las lengüetadas como forma de señalar sumisión, o aceptación del orden social, son reconocidas por el perro desde su etapa de cachorro. “Chupar la cara de su madre es una conducta habitual para el pequeño”, señala Manuel Lázaro. Sin embargo, para que un lametón implique obediencia, este “debe ir acompañado con otros signos”, apunta el veterinario, como mostrar una orejas más agachadas de lo normal.

En cualquier caso, bien sea para ayudarles a comer, bien para cuidar de su higiene, o tal vez como mensaje, los lametones de la hembra canina se reciben como un gesto natural e instintivo de la cría desde sus primeros días de vida. El amor tiene muchas formas y expresiones. Y, qué duda cabe, los lametones del perro son una de ellas.

Claves para entender por qué el perro nos lame la cara

  • El lamido del perro es el equivalente a nuestras caricias o besos cariñosos.

  • El animal nos explora y nos conoce mejor con estos lengüetazos.

  • Un estudio afirma que el perro es capaz de empatizar con nosotros y que expresa su apoyo a nuestro dolor a través del lametón.

  • Un can puede aceptar su sometimiento cuando chupa la cara.

FUENTE: consumer.es 

¿Por qué los perros comen heces?

ImagenFUENTE FOTOGRAfÍA: Juan Narváez

La coprofagia canina es más habitual entre los cachorros de perro pero también puede revelar problemas de estrés en el animal.

La costumbre de algunos perros de comer heces produce en sus dueños, como mínimo, sorpresa y rechazo. No obstante, en algunos casos este comportamiento puede ser síntoma de que algo funciona mal en el páncreas del perro o esconder problemas psicológicos en el perro, como la ansiedad por separación. En este artículo se abordan las causas por las que un perro practica la coprofagia, cómo actuar con un animal que ingiere heces y seis curiosidades sobre esta práctica.

Mi perro come heces, ¿por qué lo hace?

La coprofagia en el perro, ingestión de heces propias o ajenas, se considera un comportamiento anómalo del perro, sobre todo si come sus propios excrementos. No obstante, esta atracción por los deshechos corporales en los perros también se da en otras especies, entre las que se encuentran los humanos, aunque por razones distintas.

Las razones por las que un perro ingiere excrementos propios o ajenos pueden ser diversas. “Una situación más o menos frecuente es que el perro que come heces sea una cría que no controla esfínteres y teme la reacción de sus dueños“, explica Imanol Sagarzazu, veterinario. Un cachorro que aún no ha aprendido a hacer sus necesidades en el lugar y momento adecuados puede temer la reacción de sus dueños frente a un excremento en un lugar indebido de la casa, y pueden reaccionar con la ingestión de la prueba acusatoria para evitar reprimendas.

Además, a algunos perros les gusta impregnarse con el olor de las heces, tanto propias como ajenas. Esto se debe a que buscan potenciar la comunicación olfativa con otros congéneres a través de las potentes feromonas olfativas presentes en las heces. “Es un perfume que dice ‘soy un perro y huelo a perro’ y a los canes les encanta tener este aroma, por lo que es un comportamiento habitual entre ellos”, comenta Bat.

Los perros menores de un año son los que, de forma más habitual, practican la coprofagia, algo que es poco común en los perros adultos. En otros casos, “la coprofagia puede deberse a problemas de comportamiento, como ansiedad cuando se separan de sus dueños”, añade Sagarzazu.

El perro come heces por estrés o enfermedad

“La coprofagia es un comportamiento que se presenta en todos los cánidos, como los lobos, los chacales y los zorros”, asegura Helena Bat, educadora canina. La coprofagia que se produce por ansiedad se puede corregir con el tratamiento de las causas que provocan el malestar psicológico del perro. Si es debida a la separación de los dueños, habrá que organizar los horarios de paseos del can y evitar que esté demasiado tiempo solo.

Por otro lado, cuando el can esté en casa sin compañía se le pueden ofrecer alternativas para que esté activo, como con juguetes interactivos similares al Kong: el perro se entretiene hasta que obtiene el alimento que se encuentra en su interior.

El can que necesita la atención de sus dueños es capaz de demandarla con conductas variadas, entre las que se encuentra la ingestión de excrementos. Los dueños se fijarán en el perro, aunque sea para regañarle. Y el animal encontrará suficiente motivación para practicar la coprofagia.

En estos casos, la mejor manera de corregir al perro es atenderse como merece y felicitarle cuando abandona esta conducta.

Los canes que se estresan y angustian cuando sus dueños están ausentes de casa también pueden comer sus excrementos, como respuesta al problema de ansiedad por separación en el perro. La coprofagia puede deberse a problemas psicológicos que padece el animal y que se reflejan en una conducta desajustada con respecto a su atracción por las heces.

La infección pancreática es una razón poco habitual por la que un perro practica la coprofagia. Sin embargo, puede darse el caso de que el can carezca de la capacidad de digerir y asimilar los nutrientes de los alimentos que come y, de manera instintiva, coma excrementos para compensar el déficit nutricional de su organismo, debido al incorrecto funcionamiento del páncreas.

Perros que ingieren heces, ¿cómo actuar?

Los expertos suelen considerar anómalo que un can ingiera sus propias heces o las de otros perros. Sin embargo, cuando lo hace con heces de personas u otros animales herbívoros, como las vacas o los caballos, se valora como una conducta propia de la especie canina. La razón es que “los perros pueden valorar estos excrementos como apetecibles, a los perros por su olor y sabor”, afirma Sagarzazu.

Por ello, cuando un perro practica la coprofagia, el primer paso es descartar que el can padezca alguna enfermedad y determinar la causa de su atracción por los excrementos. De esta forma, si se trata de un perro que ingiere heces porque padece infección en el páncreas, habrá que tratar la enfermedad canina para acabar con la coprofagia. Pero si la razón es por cuestiones psicológicas, los dueños tendrán que actuar de manera que desmotiven al perro para practicar la coprofagia.

Coprofagia en el perro, cinco claves

  • Las perras recién paridas pueden ingerir las heces de sus crías para mantener la paridera limpia.
  • La ingestión de heces por parte de los perros puede resultar perjudicial para su salud. Existe peligro de contraer parásitos intestinales con heces ajenas.
  • A diferencia de las personas, los perros carecen de la sensación de asco. Por lo tanto, la ingestión de heces no les acarrea ningún rechazo social en su grupo canino.
  • Hay determinados tipos de excrementos que a los perros les resultan más atractivos, como los humanos y los procedentes de herbívoros. La razón está en el olor y alto contenido en proteínas.
  • Los perros pueden ingerir no solo las heces, sino también otros desechos corporales como los vómitos o regurgitación de comida.

 

FUENTE: Consumer.es